ISABEL ALLENDE:

“En Chile impera el machismo, especialmente en el plano intelectual”

 

 

Por Alejandro Lavquén

Publicada en revista Punto Final Nº 828, año Nº 49/ Mayo 15, 2015

 

La escritora Isabel Allende visitó Chile para recibir el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Santiago (USACH), otorgado por primera vez a una mujer. El galardón lo recibió de manos del rector de dicha cada de estudios, Juan Manuel Zolezzi. Entre los asistentes a la ceremonia se encontraba Joan Jara, la viuda del Víctor Jara y personalidades de distintos ámbitos del quehacer nacional. En entrevista con revista Punto Final, habló sobre esta distinción y otros temas.    

 

Eres la primera mujer en recibir el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Santiago ¿De qué manera valoras esta distinción?

Me siento muy honrada, porque es el primer doctorado que recibo en Chile y, por ser de mi país, es más significativo que casi todos los que he recibido afuera. Sin embargo, me sorprende que esta antigua universidad no le haya dado esta distinción a otras mujeres. Ser la primera me hacer sentir abochornada frente a las extraordinarias mujeres chilenas que lo merecían más que yo y fueron ignoradas.

 

En 2010 recibiste el Premio Nacional de Literatura ¿Cambió en algo, este galardón, tu vida como escritora y la relación con tus pares?

De todos los premios que he recibido, sin duda este es el más importante porque me lo dio Chile, es un reconocimiento oficial a mi trabajo. Cuando se postuló mi nombre hubo alguna controversia, pero cuando finalmente lo obtuve, creo que incluso los colegas más chaqueteros y los críticos más severos me sacaron el sombrero. Ahora me respetan más.

 

Desde 1942 a la fecha sólo cuatro mujeres han recibido el Premio Nacional de Literatura ¿A qué lo atribuyes, al machismo de la sociedad chilena o sencillamente a una cuestión literaria?

Hay que tener en cuenta que las mujeres han sido postergadas y silenciadas por siglos, muchas escribieron sin ver sus obras jamás publicadas. Aquellas que lo lograron, en general fueron ignoradas por la crítica y sus obras no se enseñan en las escuelas o universidad. Hay tan pocas excepciones, que podemos numerarlas con los dedos de una mano. Machismo, por supuesto, que impera hasta hoy, especialmente en el plano intelectual.

 

Nadie puede negar que eres la escritora chilena y latinoamericana más leída en el mundo ¿Crees que esto afectó el ego de los escritores que critican tu obra, incluso muchos de ellos sin haberla leído?

Así dicen... ¿Qué importa, realmente?

 

La temática de tus libros abarca desde lo político al amor, pasando por lo íntimo, lo personal, la existencia, incluso lo policial ¿Cómo definirías tu estilo literario?

Eso no me corresponde a mí, sino a los que se ganan la vida enseñando, criticando o analizando la literatura. Creo que cada historia tiene su manera de ser contada, su tono, su color, su ritmo; no se puede aplicar una fórmula o un estilo a todo por parejo, como quien le echa sal a la comida. Se ha dicho que soy una escritora de realismo mágico, sin embargo no lo he usado en todos mis libros, sólo en aquellos en que correspondía. Hay otros aspectos de mi trabajo que se reconocen en todos mis libros: feminismo, obsesión por la justicia, la muerte y el amor, relaciones humanas, predilección por los seres marginales. ¿Es eso un estilo? No. Es más bien un reflejo de la persona que soy y de lo que me importa.

 

¿Estás al tanto de lo que se escribe actualmente en Chile, qué opinas de nuestra narrativa contemporánea?

Estoy al tanto tangencialmente. Cada dos o tres meses, cuando voy a Chile a estar con mis ancianos padres, la editorial Random House me pone al día sobre lo último que se ha publicado y viajo de vuelta a California con una pila de libros. Acabo de terminar Milagro en Haití, de Rafael Gumucio.

 

Pasando a otro tema ¿Cómo ves a Chile hoy?, lo pregunto pensando en los actos de corrupción que han salido a la luz en los últimos meses.

Para cualquiera que observe a nuestro país desde afuera, la impresión es muy favorable. Es un país con estado de derecho -la prueba es que algunos de los corruptos han ido a la cárcel-, con estabilidad política, social y económica. Los escándalos de corrupción son beneficiosos, porque se destapa la olla; mucho más grave es cuando todo se calla y no hay consecuencias, como ocurre en la mayoría de los países latinoamericanos con los cuales podríamos compararnos. Ni qué decir Italia, España, países árabes, etc.

 

Debido al golpe de Estado de 1973 sufriste las consecuencias del exilio ¿Te satisfacen las soluciones que la casta política ha dado a los problemas de derechos humanos, democracia, educación, salud, etcétera?

La vuelta chilena a la democracia tuvo que ser por necesidad muy cautelosa y lenta; la dictadura negoció su salida, como sabemos. No todos los culpables de las atrocidades cometidas podían ser castigados, no todas las víctimas podía ser honradas o podían recibir la reparación que habría sido justa, las fortunas mal hechas no fueron confiscadas. Hay toda una generación que sufrió la represión de la dictadura y no se siente cómoda con los arreglos políticos, pero nadie puede negar que en Chile hemos alcanzado una democracia sólida, donde los problemas heredados de la dictadura y otros más recientes se resuelven por vía legal.

 

También ejerciste el periodismo ¿Qué te parece que recientemente el Colegio de Periodistas haya expulsado de sus filas a Agustín Edwards, dueño de El Mercurio, debido a su complicidad con la CIA para promover el golpe de Estado en Chile y su falta de ética para informar sobre las violaciones de los derechos humanos?   

Francamente, no creo que a Agustín Edwards le haya importado semejante expulsión. Como tantos otros, goza de la impunidad que dan el dinero, las conexiones, la clase social y el poder.

 

¿Qué significa para ti Salvador Allende?

Siento gran admiración por Salvador Allende como personaje político y cariño por él como miembro de mi familia. Allende fue un hito en la historia de Chile y es imposible negar su importancia. Fuera de Chile su nombre es tan conocido como el de Mandela o Kennedy. Dondequiera que uno vaya hay gente que recuerda exactamente dónde estaba cuando salió la noticia del golpe militar y la muerte del presidente. Los tres años del gobierno de Allende, años de tremendos conflictos y crisis, cambiaron a Chile y le dieron  a la clase trabajadora una consciencia de su poder, que no había tenido. Los diecisiete años de brutal represión de Pinochet no logró destruir esa consciencia. Chile es todavía un país dividido ideológicamente, con un clasismo rígido y una de las mayores disparidades económicas del mundo, pero el legado de Allende perdura.