YEVGENY YEVTUSHENKO

El poeta “díscolo”

 

Publicada en revista Punto Final Nº 689 (julio 10. 2009)

 

Para presentar su libro Caminando sobre el tejado (LOM Ediciones), estuvo de visita en nuestro país el poeta ruso Yevgeny Yevtushenko. El vate marcó toda una época con sus lecturas públicas en plazas, sindicatos, calles y recintos masivos en la ex Unión Soviética, donde se opuso al stalinismo. En Chile estuvo en los años sesenta y setenta pues lo unía una amistad con Pablo Neruda y simpatizaba con el proyecto de Salvador Allende. Durante la dictadura mantuvo siempre una actitud solidaria con el pueblo chileno. Durante su estadía Yevtushenko recibió de manos de la presidenta Michelle Bachelet la Orden Bernardo O’Higgins. Recitó sus textos en la Biblioteca Nacional y otros lugares, siempre colmados de público, provocando una gran empatía con los asistentes producto de su histrionismo, jovialidad y estentórea voz. Sin duda que Yevgeny Yevtushenko es una leyenda viva, perteneciente a  una generación de poetas que han trascendido los tiempos. Lo primero que nos dice, al juntarnos para esta entrevista, es que recuerda muy bien a revista Punto Final, pues en sus páginas se publicó su poema al Che Guevara.

 

Caminando sobre el tejado, ¿es su primer libro publicado en Chile?      

            Sí, como te decía sólo había publicado poemas en revistas, Punto Final fue una de ellas. También hice muchos poemas sobre el aire en Chile.

 

¿Por qué razón no antes, siendo que estuvo varias veces en Chile y realizó recitales con bastante éxito?

            Lo que pasa es que he sido publicado bastante en muchos países, entre ellos España y algunos de esos libros al parecer llegaron a Chile. Pero no se había dado la oportunidad de editar un libro acá. Sí anduve por Chile con Neruda y Pancho Coloane, recorrí de norte a sur.

             

¿Cómo fue su acercamiento a Latinoamérica?

            El primer país latinoamericano que visité fue Cuba y allí tuve la oportunidad de conocer al Che Guevara, que a pesar de ser un hombre muy ocupado por su cargo de Ministro de Industrias, pude conversar con él largamente. Yo era corresponsal de Pravda y causó mucha sorpresa que alguien sin partido fuera corresponsal de Pravda. 

 

¿Nunca fue militante?

            ¿Qué cosa es militante? ¿Shakespeare era militante? No, su comandante era su conciencia. No quiero forzar a nadie, pero en mi opinión para un escritor es mejor no ser militante más que de nuestra conciencia. El militante del partido o de cualquier partido debe cumplir una disciplina rígida. Se deben cumplir las resoluciones del partido aunque no estés de acuerdo con ellas o te expulsan. Y los partidos los manejan las cúpulas.

 

¿Se corre quizá el riesgo de convertirse en un burócrata?

            Claro, y la burocracia liquidó el socialismo en la Unión Soviética. Siempre he rechazado la burocracia, sea capitalista o comunista.

 

Usted tiene un poema titulado “En el país llamado Más o Menos” ¿Podría tomarse como que la revolución bolchevique fue sólo “Más o Menos”?

Sí, pero es un poema global. En Estados Unidos mis estudiantes lo tradujeron e hicieron una canción. También ha sido traducido en otros países: Bulgaria, Italia, Grecia, y todos dicen que es sobre su país. En el mundo tenemos demasiados “más o menos valores”, “más o menos honestidad”, “más o menos representantes del pueblo en las pantallas de TV”.

 

Acá se diría “más o menos en la medida de lo posible”

            Todos los políticos y los partidos manejan sus tiempos. Sobre todo quienes detentan el poder. Algunos dicen “claro, mañana aunque pasado mañana”, y al día siguiente lo vuelven a repetir. Te contaré una historia de mi vida: Una vez, cuando en los tiempos de Gorbachov, era diputado independiente en nuestro parlamento y discutíamos airadamente sobre diversos temas, se dio una discusión sobre la guerra en Afganistán. Yo pertenecía a un grupo donde había escritores, compositores, filósofos, que nos oponíamos a la guerra y realizaba discursos contra esa guerra. Entonces un joven que debatía me acusó de insultar al ejército rojo y de ser un antipatriota. Indignado pedí la palabra para refutar tales acusaciones, pero Gorbachov me dijo “mañana le doy la palabra para que diga su discurso”. Pasaron varias sesiones y nada, entonces envié un papelito a Gorbachov donde escribí: “Camarada Gorbachov, ¿dónde está mi mañana?”. Y él respondió con otra nota, que aún conservó enmarcada en mi casa: “Tú mañana será pasado mañana”. El me soportaba, pero no le gustaba que hablara mucho.

 

¿Cómo complementaba su actividad de poeta con la de diputado?

                 Fui al parlamento por una situación especial. En ese momento era importante participar, sobre todo como independiente, porque el partido único era un estancamiento de las ideas. Había que abrir un debate más amplio, generar la mayor democracia. En mi opinión el sistema multipartidario es mucho mejor, no digo que es la panacea, pero es mejor. Nada es panacea. Había que buscar un proyecto que favoreciera a todo el país no a unos pocos. Siempre se deben buscar soluciones para toda la humanidad. Es difícil, pero se debe por lo menos intentar.

 

Usted siempre había sido un crítico, un antistalinista.

El partido Comunista fue revolucionario, pero evolucionó hacia adentro con Stalin. Hubo matanzas de quienes incluso hicieron la Revolución Bolchevique, pues eran idealistas, y los idealistas eran molestos para Stalin. También existió la colectivización forzada propuesta por el mismo Stalin, pero después la criticó y atacó a quienes la promovieron a instancias de él. Es decir, hubo un cinismo absoluto. Pasó algo parecido a la Revolución Francesa, donde la revolución asesinó a sus propios hijos. Por lo tanto, no se puede idealizar hoy la figura de Stalin como algunos pretenden. Tampoco idealizar la figura del Zar y su familia como intentan por otro lado. En su reinado hubo hambre y muerte, razones por las que era imposible evitar la revolución que se estaba gestando. Históricamente era imposible evitarla. También influyó la guerra. Ahora, en mi parecer, sobre las perspectivas en el futuro pienso que la convergencia es una solución. El socialismo y el capitalismo tienen cosas en las que pueden converger. Ambas ideas también han hecho bastante daño, claro que el capitalismo mucho más. Hay asuntos que no se pueden olvidar. Estoy seguro que en Chile, por ejemplo, existen jóvenes que no quieren escuchar sobre los crímenes de Pinochet pues ellos no los vivieron, y esas cosas son peligrosas. La verdad siempre se debe saber, de cualquier lado que sea, la historia debe ser contada con la toda la verdad. No debemos repetir los errores. Y en el caso del socialismo también los hubo. Y Marx y Engels no fueron los culpables de los errores del socialismo, debemos releerlos. Muchas de sus ideas siguen vigentes, incluso en Estados Unidos se reeditan sus obras, especialmente El Capital. Me gusta esa frase: “Un fantasma recorre Europa”. El mismo Pasternak, que fue criticado dijo “El socialismo es el niño pródigo del cristianismo”, y eso es muy cierto.

 

¿Qué planes tiene para el futuro?

            Trabajo en una antología de poetas del siglo XI al XXI, serán cinco tomos y ya se ha publicado el primero. También preparo una novela y un libro de poemas sobre el fútbol. Pero mi proyecto principal es hacer una película en Chile sobre mi poema “La paloma de Santiago”, lo escribí a propósito de un joven que vi saltar desde la azotea del Hotel Carrera cuando vine  a Chile 1972, eso me interesa mucho concretarlo.

 

¿Le ha propuesto la idea a alguien?

            Claro, a la presidenta Bachelet.            

 

 

ALEJANDRO LAVQUEN