VÍCTOR HEREDIA:
todavía cantamos

 

Publicada en Punto Final N° 660 (abril 18. 2008)

En el marco de la celebración del 129° Aniversario de la ciudad de Calama, se presentó el cantautor argentino Víctor Heredia, uno de los artistas latinoamericanos más comprometido con los derechos humanos y las luchas de los. Autor de temas como Razón de vivir y Todavía cantamos, que representa la lucha de las madres de Plaza de Mayo, ha recorrido el continente con sus canciones, solidarizando con las luchas de los pueblos latinoamericanos y del mundo. Durante esta visita a Chile, conversó con Punto Final acerca de diferentes temas.

Tu generación se desarrolló en un período de luchas en Latinoamérica ¿Cómo ves hoy esas propuestas, como se insertan en la actualidad? ¿Cuál es hoy el papel del cantautor?

Creo que es el mismo, pues la lucha no ha terminado. Hoy existen espacios democráticos y más sentido de justicia de parte de nuestros gobiernos, pero la lucha sigue siendo la misma. En aquella época tuvimos otras dificultades, ya que nos enfrentamos a la censura de las dictaduras. En aquella época era muy difícil difundir nuestro repertorio, y sin embargo el interés de la gente hizo que nuestras canciones fueran escuchadas. Sembramos conciencia, pero también acompañamos. Ninguna canción ha liderado un movimiento popular, pero acompañaron esos movimientos. Hoy el rol es el mismo: luchar contra la globalización, preservar nuestra identidad por encima de esta devastación y degradación cultural que proponen los medios de comunicación al servicio del poder. La canción nuestra tiene como eje reflejar la sociedad real, no sólo desde el punto de vista estético, sino también desde las políticas posibles.

¿Cómo ves el papel que han jugado los medios de comunicación en los procesos sociales de las últimas décadas?

Los medios de comunicación han perdido su independencia porque se han hecho socios de los grandes monopolios empresariales e industriales, ganando mucho dinero con la promoción de los productos que venden esos monopolios. Definitivamente, han cedido su independencia y han consentido tergiversar la información que entregan. Esto en cuanto a los canales abiertos, por ejemplo. Hay intenciones como la del gobierno de Venezuela y el propio gobierno de Argentina, con su Canal Encuentro como propuesta distinta para el canal estatal, de difundir un punto de vista más cercano al pensamiento popular, realzando la cultura y la educación frente a la degradación que proponen los reality shows, los ‘Patinando por un sueño’ o los cantando por un no sé cuánto. Los esfuerzos son válidos y van captando público, no es fácil pero se avanza.

¿Cómo ves en tu recorrido por Latinoamérica la relación con la gente? Te lo pregunto como músico, en el sentido de tu relación con ella y lo que entregas con tu arte.

Hay utopías, hay esperanzas. Me doy cuenta de que nuestras canciones, que pretendían crear conciencia, han quedado grabadas en varias generaciones que las han escuchado. Esto pasa con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Patricio Manns, Mercedes Soza, Daniel Viglieti, Inti-Illimani, etc. Tenemos la maravillosa posibilidad de ser recordados desde ese lugar de lucha. Eso no quiere decir que reunamos grandes multitudes, pero si aportamos con un grano de arena.

Se habla de un nuevo socialismo del siglo XXI ¿Cómo ves eso?

Creo que hemos aprendido a consensuar, y esta palabra que a veces pareciera ser ofensiva para determinadas ideas, permite que los partidos que siguen siendo progresistas, aunque no puedan serlo todo lo que quisieran, tengan apoyo popular. Esto es muy interesante, importante en materia de políticas posibles. En cuanto Venezuela, es un proceso que está amparado con una economía superlativa. Quiero decir que años atrás poner en marcha un proceso socialista en una sociedad dominada con el capitalismo hubiera sido imposible. Hoy es posible porque se apuesta a políticas realistas. Nuestros pueblos deben ser inteligentes, no sacrificarse, no inmolarse por una ideología cerrada; abrirse y leer los signos de la historia.

Tú también has escrito algunos libros ¿Cuéntanos sobre eso?

Todo lo que había escrito en los últimos veinte años pensé que se iba a quedar en un cajón, en mi casa. Pero algunos amigos me insistieron que presentara mis trabajos a editorial. Así lo hice y estoy muy contento de los resultados. A mi primera novela le fue muy bien, y la segunda se está vendiendo. En cuanto a un ensayo llamado La canción verdadera, ha tenido éxito. En un principio tenía mucho pudor, pues creí que la gente iba a pensar que publicaba aprovechando mi reconocimiento como cantautor y que mi trabajo de escritor no tendría valor literario. Pero lo hice y estoy muy conforme con la recepción del público y la crítica.

¿La temática de tu novela apunta a lo social?

Sí, no puedo evitarlo. Cuenta la historia de un chico que es secuestrado durante la dictadura militar en Argentina. Hace un recuerdo de su vida y su militancia. Respecto a Rincón del Diablo, el segundo libro, es la historia de un muchacho que se alfabetiza merced a la ayuda de su patrón, pero también transcurre en un momento político y social de la Argentina muy complicado, como fue la devastación de los bosques. El ensayo a su vez es una mirada sobre los compañeros más entrañables de la canción popular en el continente, todos comprometidos con las luchas sociales.

Alejandro Lavquén

En Calama