PABLO HUNEEUS:
Fusilando a la Cámara del Libro

Publicada en "Punto Final" N° 526 (agosto 2002)

Escritor y sociólogo, Pablo Huneeus es uno de los autores más leídos en nuestro país, polémico e iconoclasta, sus opiniones siempre rompen tabúes. Ha publicado una veintena de libros, entre los que destacan "La cultura huachaca" en 1981, un libro que marcó los años ochenta como una voz crítica al sistema comunicacional más importante de la dictadura militar: la televisión. Otros textos de su autoría son "Los burócratas, un nuevo análisis del Estado"; "Lo comido y lo bailado"; "¿Qué te pasó Pablo?"; "Aristotelia chilensis"; "Patagonia mágica" y "El dedo en la llaga". Punto Final conversó con él sobre sus libros y su visión acerca de diferentes temas que afectan a nuestra sociedad.

¿Cómo definiría usted su literatura? ¿Hacia dónde enfoca su discurso?. Se lo pregunto por la variedad de temas contenidos en sus libros.

Como literatura verdad. Así como unos hacen ficción, novelas donde crean mundos mágicos o poesía encantadora, lo mío es realismo aterrizado. Quiero contar la firme, informar cómo son las cosas en la economía, en el sur, en las armas nucleares o donde sea que me meta. Muchos temas, pero con un propósito trazado ya por Víctor Hugo cuando dice "Saber, pensar, soñar. Todo está ahí".

Su último libro, "El dedo en la llaga!, está construido sobre la base de las opiniones que las personas le hacen llegar a través de Internet. ¿Es ésta una nueva manera de integrar a la gente en la creación de una obra literaria?

Sí. La cultura, a igual que la religión, pertenece a todos. Pero, tal como la clase sacerdotal se robó a Dios, la oligarquía cultural de hoy puja por el monopolio exclusivo del saber y del pensar. Ellos, los integrantes de esa "cosa nostra" capitalina que controla el poder financiero, militar e ideológico (prensa, TV, editoriales, Fondart, industria educacional) necesitan imponer el pensamiento único, que todos piensen y sueñen como el poder establecido quiere. Contra esa usurpación de la cultura, para que los empresarios no vuelvan a ejecutar a Sócrates, hay que abrir caminos de participación. Eso es "El Dedo en la Llaga", un libro en que yo llevo la batuta, pero la gente toca su melodía.

Usted es un escritor que edita y vende sus libros personalmente ¿A qué se debe está actitud? ¿Existe desconfianza con respecto al quehacer de las editoriales?.

Nadie cree tanto en sus libros como uno mismo. Además, he visto demasiado sobre tiraje clandestino perpetrado por "prestigiadas" editoriales, demasiada postergación y trampa al escritor como para creer que por mi linda cara escaparía de la ley del gallinero que rige el negocio editorial. Tiene su costo independizarse, menos llegada internacional contra el beneficio de escribir lo que uno quiere para la gente que uno quiere. Es la diferencia entre ir al MacDonald’s o al boliche atendido por su propia dueña. ¿Dónde, crees, se encuentra esa rica cazuela con enjundia? ¿En la gran corporación multinacional o en el Fyodor Dostievski que imprime en su propia casa sus libros?

Habiendo sido uno de los impulsores de la Feria del Libro durante los años ochenta, en el Parque Forestal, hoy se encuentra fuera de ella por conflictos con la Cámara Chilena del Libro ¿Qué pasa con esta entidad, piensa que su función no se conlleva con un verdadero proyecto de promoción del libro en Chile?

Aquí pasó lo de siempre, diría García Lorca, han muerto cuatro romanos y cinco cartagineses. El libro ha sufrido el mismo asalto que el fútbol, la política, la medicina y la universidad. Lo que era una actividad de bien público, altruista, sufrió el asalto de los patudos de siempre. Lo que era una agrupación al servicio del libro chileno se convirtió en una mafia de lacayos de editoriales españolas, importadores o mayoristas, dedicados a chuparle sangre al Gobierno. 57.5 millones se adjudicó en 2001 la Cámara en "proyectos" del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. ¿Todo para qué? Lo que más vez hoy en las ferias de libro que organiza la Cámara, aparte de Pokemones y promociones hoteleras, son libros españoles. No es por nada, entonces, que otra millonada le pase Enersis, empresa de capitales ibéricos robada al pueblo chileno durante la dictadura.

¿Y lo que hace la Cámara contra el libro pirata o sea pro derechos de autor?

¿La Cámara defendiendo al escritor? ¿Las grandes editoriales, las mismas que de tanto tramitar a Adolfo Couve lo llevan al suicidio, hoy del lado del autor? ¿El pequeño Francis Drake del libro, el mismo que nunca paga las facturas por ejemplares vendidos, ahora en armas contra la piratería? Si los burócratas de la cultura bajaran a la calle verían cómo el comercio informal del libro lo abastecen las mismas editoriales que reclaman del Gobierno cárcel para quienes de cuneta en cuneta permiten que el libro se haga pueblo.

Pero si han desbaratado imprentas clandestinas dedicadas a falsificar libros

Nunca he podido comprobar esos anuncios, es todo siempre muy vago, muy de show para justificar la plata que por este concepto la Cámara obtiene. Por otro lado, en la papelera me dicen que las compras de papel que hacen los piratas son mínimas, para la risa. En cambio he visto con mis propios ojos en Salesianos un mismo libro de Paulo Coello siendo impreso en tres calidades de papel y una de las tiradas, siendo entapado en cartulina sin lacado ni barniz. Tiempo después un viejo libero me explicó que la mayoría de los libros de cuneta son sobretirajes ordenados por ejecutivos de las propias editoriales, quienes los venden chin chin a las liquidadoras. Si Investigaciones o Impuestos Internos los requisa, ellos dicen ¡horror los piratas! Compárelo con nuestra edición, vea la mugre de papel que usan, la portada mal impresa, sin lacado siquiera.

Usted fue uno de los gestores de un comité anticensura en Chile. ¿Qué opinión le merece que en los últimos años se haya prohibido la exhibición de algunas películas y que una periodista se tuviera que exiliar por escribir un libro que no es del gusto del Poder Judicial?

Por sus obras los conoceréis. Una cosa es derogar la pena de muerte y hacer por ello lindas ceremonias en el Coliseo Romano ¡qué emotivo para los diplomáticos! y otra es andar matando jóvenes en las cárceles y baleando pescadores en Coronel. Lo mismo la libertad de expresión: el pensamiento único, la cerrazón de niebla en la prensa es tanto o más opresiva que durante la dictadura declarada.

¿Qué piensa usted que les ha faltado a los gobiernos de la Concertación para lograr una verdadera propuesta cultural para el país?

Bajar del pedestal, escuchar a la gente. Son demasiado arrogantes para entender que en vez de amamantar a los cortesanos, hay que crear las condiciones, bibliotecas, salas de teatro, etc., para que cada persona haga su propia cultura.

Usted ha solidarizado y apoyado activamente a los estudiantes de la FECH en la defensa que estos realizaron de la radio de la Universidad de Chile y de la Editorial Universitaria. ¿Qué importancia le asigna a la movilización estudiantil? ¿Cree que el ex-rector Lavados a dado suficientes explicaciones a las irregularidades cometidas durante su gestión?

Los estudiantes salvaron la radio, pero no lograron retener el canal 11 de TV ni la Editorial Universitaria. Lavados y la burocracia político administrativa saquearon la Universidad de Chile del mismo modo que durante la dictadura la casta ejecutiva de Ferrocarriles del Estado desmanteló la empresa.

Saramago envió una emotiva carta para la clausura del Foro Mundial Social de Porto Alegre, en ella decía que "...De un modo consciente o inconsciente, el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte, responsable del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha..." ¿Qué opina usted, como sociólogo, del sindicalismo chileno?.

Está debilitado, sanitizado, en estado de orfandad política y a la espera de un Partido de los Trabajadores que defienda a quienes el poeta Manrique define como "los que viven por sus manos".

Los últimos años se ha desatado un fuerte conflicto con el pueblo mapuche. ¿Cuáles son las deudas que según usted tiene el pueblo chileno con sus pueblos originarios? ¿Qué importancia le da a la diversidad cultural y étnica?.

Si uno ha mochileado de Los Ángeles a Angol, y treinta años después encuentra ese país de gente de campo hecho un desierto de pino insigne, presidido por la ominosa planta de Mininco, entonces viene la ira. ¿Qué fue de la familia agrícola? ¿Por qué exterminaron la vida rural? ¿Quién los desterró? O sea, el problema no es étnico ni cultural, sino económico: los ricos, vale decir la industria, quitándole a los pobres sus bienes.

En la última campaña presidencial se publicó un libro en apoyo de Gladys Marín, donde usted aparece junto a más de cien escritores chilenos, lo que para muchos fue una sorpresa. ¿Qué lo motivó a participar en esta iniciativa -inédita- en una campaña presidencial?

L’amour. Más que por amor a Gladys, que la adoro, fue por amor a la gente de Chile, mi gente, que se veía en peligro de ser traicionada por tanto perro hambriento merodeando la política. Ya lo dijo Solón arconte de Atenas 600 años antes de Cristo: "Nuestra nación se arruinará no por sí sola, ni por obra de los dioses, sino por culpa de nuestros propios políticos corrompidos con prebendas y coimas. Es la deshonestidad y la arrogancia de nuestros líderes, es nuestro desprecio a la justicia, lo que engendra la guerra civil y toda su ruina y destrucción".

ALEJANDRO LAVQUEN