ÓSCAR HAHN
"Los censores de ayer están en el Senado"

 

Punto Final N° 531 (octubre 25. 2002)

Con motivo de la presentación del último libro de Óscar Hahn, "Apariciones profanas" (LOM Ediciones), Punto Final conversó con el destacado poeta, actualmente radicado en los Estados Unidos, donde se desempeña como profesor de la Universidad de Iowa. Hahn es considerado como uno de los poetas más importantes de la lengua castellana y sus obras han sido publicadas por las más prestigiosas editoriales tanto en Chile como en el extranjero. Entre sus libros se cuentan: "Esta rosa negra" (1961); "Arte de Morir" (1977); "Mal de amor" (1981); "Flor de enamorados" (1987) y "Versos robados" (1995).

En cuanto a su último libro ¿Por qué profanas estas apariciones?

Bueno, profanas para hacer una distinción de apariciones religiosas. Yo explicaba alguna vez que cuando me surgía un poema, o cómo era que un poema se me aparecía, explicaba esto diciendo que así como a algunas personas se les aparecía la Virgen María o la Virgen de Lourdes, a mí se me aparecían estos poemas, siendo entonces verdaderas apariciones, pero no religiosas sino profanas.

Este siglo a partido bastante mal, a partido con guerras, con problemas económicos, más miseria, recalentamiento de la tierra y devastación de recursos naturales. Bajo estas circunstancias ¿Qué compromiso piensa que tiene el poeta con el nuevo siglo?

El problema es que el hombre nunca creyó que el daño que le estaba causando a la humanidad era real, siempre pensó que era una especie de metáfora o una cosa simbólica, y no un hecho que se iba a producir efectivamente en la capa de ozono, en la devastación de los bosques, en el hecho de poludir al agua, el aire, etc, por lo que ahora estamos pagando las consecuencias. Además de eso, hay un hecho que he podido notar viviendo en Estados Unidos, y es que la nueva generación que asumió el poder encabeza por George Busch hijo, no es realmente una nueva generación, porque Busch es una persona joven, detrás de él están las generaciones antiguas, conducidas por su padre y que tienen la mentalidad de la Segunda Guerra Mundial, de la Guerra Fría, y que creen que todos los problemas se solucionan tirando bombas. Entonces, uno esperaría que el hijo, por pertenecer a generaciones más recientes, tuviera otra visión del mundo, sin embargo parece que él es simplemente una especie de títere de todos los grupos de poder que están detrás de él, especialmente los que están detrás del petróleo.

Es decir, este es un caso prácticamente de belicismo congénito

Absolutamente, además esta obsesión que tiene Busch de derrocar al gobierno de Iraq suena mucho como el cumplir una tarea que su padre dejó inconclusa.

Volviendo a la poesía, la muerte ha sido un tema permanente en su creación. ¿Durante su vida, de qué manera ha mutado el sentimiento de percibir la muerte?

Lo extraño en mi evolución poética, pienso yo, fue que, aunque los poemas que están en mi primer libro fueron escritos a los diecisiete años, todos ellos son sobre el tema de la muerte, y cada vez que los leía siempre la pregunta del público era: ¿Cómo un poeta tan joven está escribiendo estos poemas sobre la muerte?. Yo nunca tuve una respuesta a eso. Está esa teoría de que mi padre murió cuando tenía cuatro años de edad y posiblemente eso me dejó marcado para siempre, pero después este tema ha recurrido de distintas maneras, ya sea bajo la forma de la muerte personal, de la muerte de un individuo cualquiera, pero también de la muerte colectiva a través de la guerra y especialmente a través de la guerra nuclear. Esto queda de alguna manera reflejado en el poema "Hiroshima".

¿Piensa usted que la muerte se ha transformado en una especie de amiga? A veces queda esa impresión.

Bueno, primero estaba en varios libros el tema de la muerte como una abstracción. Es decir como algo que le pasaba a los demás y que uno nunca piensa que le puede pasar a uno mismo. Pero en algún momento tuve un problema al corazón, un infarto que casi me cuesta la vida, entonces la visión de la muerte que tuve en ese momento cambio radicalmente, y escribí ese poema que encabeza "Apariciones profanas" y que se llama "La muerte es una buena maestra". En una experiencia real tan cercana a la muerte uno aprende muchas cosas acerca de la vida.

Usted ha planteado en varias ocasiones el concepto de poeta isla, de que varios poetas forman un archipiélago, algo que además tiene que ver con la diversidad de la expresión poética ¿Podría especificar más aquella idea?

Claro, esto tiene dos facetas, por un parte que yo por carácter tengo una tendencia al aislamiento, a refugiarme en mi departamento y encerrarme allí por mucho tiempo, sólo salgo cuando voy a trabajar. Otras veces estoy ahí como una especie de lobo estepario. Ese es un aspecto del poeta isla. Por otra parte también yo planteaba que dentro de la poesía chilena hay dos o tres nombres que siempre circulan y dejan la impresión de que no hubiera poetas en otras partes, o que sólo hubiese dos o tres islas que se llaman Neruda, Huidobro o Parra, en circunstancias que la poesía es un archipiélago que está compuesto de muchas islas, de muchos lugares, de muchos países, de muchas regiones, incluso de lugares muy lejanos y poco conocidos.

Respecto a lo mismo ¿Usted se considera un tanto distante de la generación que integran, entre otros, Federico Shopf, Gonzalo Millán, Waldo Rojas, Omar Lara, Manuel Silva Acevedo y Floridor Pérez?

No es que me sienta distante, sino que estoy distante, porque siempre he estado distante de las personas de mi generación. Cuando vivía en Chile lo hacía en Arica y estaba sujeto a otro tipo de influencias, a otro tipo de lecturas, a otro tipo de experiencias que no eran las mismas que compartían ellos que vivían principalmente en el sur de Chile, entre Concepción y Valdivia. Estaban sujetos más o menos a las mismas experiencias y a un diálogo entre ellos que hacía que tuvieran cierta afinidad, pero si un poeta está escribiendo a miles de kilómetros de distancia es evidente que la poesía como construcción verbal empieza a adquirir otra tonalidad, y si tú trasladas eso al hecho de que ahora no vivo en una capital grande sino en una ciudad como Iowa City, que es una ciudad puramente universitaria que tiene cincuenta mil habitantes, estoy allí sujeto a otro tipo de influencias y experiencias. Y aunque existe un acercamiento cordial y de respeto, la vida nos ha llevado por distintos caminos y por lo tanto nuestras poesías también han partido por distintos caminos.

Ahora, en cuanto a los premios ¿Cuál es su visión respecto a como se enfrenta el tema del Premio Nacional de Literatura aquí en Chile?

Yo preferiría no participar en ese debate, porque ha caído en un nivel demasiado bajo, prefiero participar en un debate de nivel más alto. Mi actitud con respecto a eso es simplemente marginarme de esa discusión, la cual se ha visto que en vez de que los escritores se respeten unos a otros han terminado agrediéndose e insultándose como si el simple hecho de ser escritor fuera un crimen. Por ese motivo no deseo participar en ese tipo de discusión.

Pero, dejando fuera el tema de los escritores ¿Por qué piensa que pasan este tipo de cosas en Chile?

Yo creo que más que un poeta es un sicólogo el que debería responder eso, porque este es un problema casi de sicología social o de patología social. En algunas de las opiniones que yo he leído realmente me parece que no son opiniones equilibradas, sino que ya forman francamente parte de la sicopatología literaria que de repente es tan abundante en este país. Ahora ¿Por qué sucede eso? Yo le echo mucho la culpa a la televisión, ésta ha alterado completamente la escala de valores de las personas, actualmente lo que más importa es aquello que causa escándalo, chismes y comentarios, y ha hecho que se considere, por ejemplo, un valor supremo la fama y la publicidad, en vez de enseñarle a la gente que el verdadero valor de una obra literaria es la calidad de la obra y no la fama ni la obtención de premios.

Existe una peculiaridad en su obra, y es que siempre incluye sonetos, algo que aparentemente estaría fuera de moda para las nuevas generaciones ¿Por qué usted conserva esta tradición, por decirlo de alguna forma?

Eso tiene una explicación bastante simple, y es que nunca rechazo una forma a priori, creo que uno tiene que utilizar la forma que el poema le pide. Y si me pide un soneto yo no voy a decir no porque los sonetos están pasados de moda y todo eso. Pienso que si un poema me pide un soneto, hago un soneto y me importa bien poco la opinión de los demás. Esa es la razón, la tradición en lengua española a la cual nosotros pertenecemos existe desde la Edad Media y acarrea una serie de formas de todo tipo que incluye sonetos, pero también otras formas que también he trabajado.

Usted también ha sufrido la censura en Chile, específicamente por el libro "Mal de amor", lo que causó mucho revuelo. Fueron dos líneas las que provocaron la censura: "Pongo la punta de mi lengua golosa/ en el centro mismo del misterio gozoso que ocultas entre tus piernas" ¿Serían estos versos realmente lo que molestó a los censuradores?

Yo sólo escribí los versos y los que censuraron fueron otros, es a ellos a quienes habría que preguntarles. Seguramente en alguna parte están actualmente, quizá abogando ahora mismo por la libertad de expresión, como hemos visto en esa gran hipocresía nacional en que los mismos que no admitían que personas exiliadas vinieran a los funerales de sus padres son los mismos que están sentados en el Senado con sus cargos designados o vitalicios, propiciando la democracia, la libertad y una serie de otras cosas semejantes. Por eso no me extrañaría que alguno de los grandes impulsores de la libertad de expresión sea uno de los que censuró mi libro.

A propósito de eso mismo ¿Cómo se ve la famosa transición chilena desde el exterior?

Hay que entender que Estados Unidos es un país muy grande y que tiene relaciones con cientos de países en el mundo, donde Chile es un país más y del cual no están muy informados de lo que está pasando, a menos que sea algo que los toque directamente.

¿Pero usted personalmente, cómo ve el país? ¿Le llegan noticias desde Chile?

Muy poco, sólo a través de los diarios que puedo leer en Internet, pero creo que están en mucho mejores condiciones de saber lo que está pasando los que viven aquí, no los que viven allá.

En otro tema ¿Qué cosa piensa que deberíamos tomar de las actividades literarias que se efectúan en otros países?

Lo del archipiélago otra vez, mostrar que la poesía no está compuesta por dos o tres islitas, sino que es un inmenso archipiélago que representan muchas culturas y formas de expresión.

Dentro de estas islas ¿A usted Huidobro, al parecer, lo deslumbró de alguna manera?

Yo creo que nunca hubo deslumbramiento por Huidobro en realidad, lo que hubo fue más bien un interés mío como estudioso, por ver qué es lo que había hecho él exactamente por el desarrollo de la poesía Hispanoamericana. Porque evidentemente su libro "Ecuatorial", que fue publicado en 1918, es el que inaugura la poesía de vanguardia en lengua española, entonces más que admiración hacia ese texto, lo que sentía era una curiosidad científica acerca de esa obra y de cómo había influido en la poesía Hispanoamericana a partir de ese momento. Lo mismo pasa con "Altazor".

En cuanto a las nuevas hornadas de poetas chilenos ¿Está usted al tanto de lo que se está escribiendo actualmente en Chile?

Muy poco, casi no llegan libros. Generalmente son autoediciones que son difícil de conseguir. Falta la distribución, entonces, si el mismo poeta no le envía a uno su libro no se puede saber qué se está escribiendo.

Usted es profesor en la Universidad de Iowa ¿Existe allá interés por la poesía que se hace en Chile?

Aquí hay que entender una cosa, allá la gente no está preocupada de Chile, para ellos el espacio que se maneja no especifica un país tal o cuál, sino que hablan de Latinoamérica como un conjunto. Se habla de un continente, que por lo demás no está mal ¿No era ese el sueño de Bolívar?.

¿Qué diferencia existe entre ser un poeta chileno en USA y serlo acá en Chile?

Siempre está el problema de la enorme diferencia de tamaño, de país. Y eso hace que el ámbito de la poesía sea muy diferente al de acá. Por ejemplo, no existe la idea esa, que es tan frecuente aquí, del poeta de Chile o el poeta nacional, en fin, con cuyo nombre habría que bautizar todo, las calles, las plazas, el aeropuerto, etc. Allá hay muchos poetas, algunos más importantes que otros, pero no existe esa idea de El Poeta como ocurre acá. Y obviamente, por el mismo tamaño del país, hay una gran cantidad de editoriales importantes que publican libros de poesía. Cuando se publicó mi libro "Versos robados" y me llegó el balance de los libros vendidos en dos meses y leí que habían vendido ochocientos ejemplares, pensé que se trataba de un error, en Chile quizá en diez años habré vendido quinientos. Esos son los volúmenes que se manejan allá. Si en Chile un novelista vende diez mil libros hace una fiesta, en los Estados Unidos lo echan de la editorial, ellos están acostumbrados a ediciones de ochocientos mil o un millón de ejemplares. Es la diferencia de tamaño, por lo tanto hacer una comparación es imposible. Lo que sí he notado es que allá los poetas leen en los cafés y les pagan tal cual acá le pagan a un cantante.

¿Qué consejo les daría usted a los poetas que se están iniciando en la poesía, se lo pregunto desde el punto de vista de estar insertos en un mundo globalizado?

Creo que el mejor consejo que se pueda dar en este momento es que los poetas concentren todo el capital de energía que tienen en hacer sus poemas de la manera más intensa y mejor posible, y que no gasten sus energías en andar pensando en premios, en salir en el diario, en la publicidad ni en la fama. Muchas veces los premios lo único que consiguen son los famosos "quince minutos de gloria". En cambio los poetas que se sostienen en la calidad de su obra, con o sin premios la obra sale adelante exactamente igual, perdura. Siempre he pensado que si uno tiene un capital de creatividad no lo puede malgastar, no lo puede dilapidar en cosas que no tengan que ver directamente con poner todo lo de uno en la hechura del poema, en hacer el poema, en pensar el poema como obra de arte. Por que a fin de cuentas lo que se ha perdido es que el poema es una obra de arte, como un cuadro, como una escultura, como una obra musical o una película.

Respecto al lenguaje ¿En su opinión, quién sería el verdadero protagonista del poema: el lenguaje o lo que éste transmite, ya sea un tema de amor, social o político?

Yo creo que el lenguaje se transforma en algo meramente comunicacional cuando no es poesía, pero cuando es poesía lo que uno comunica es el lenguaje. Con respecto al aspecto político, lo que siempre tiene que primar es la calidad poética, el hecho de que un poema sea político no lo justifica como poema, sino que más bien le hace un flaco favor al mensaje que está tratando de llevar a cabo. Si el mensaje político sale solo es más una consecuencia del poema y no una causa del poema.

Usted es profesor universitario ¿Cuáles son sus objetivos como profesor? ¿Qué le gustaría que sus alumnos rescataran de lo que usted les entrega?

Tengo muy claro lo que quiero. No deseo ser una persona que se pare frente a la clase a decir un monólogo, no, lo que quiero es que exista una intercomunicación. Es decir, ellos pueden aprender algo de mí pero yo también aprendo mucho de ellos. Trato de plantear siempre ciertos valores sobre la vida, sobre la sociedad, sobre la literatura. Los valores son esenciales. También plantearles problemas y obligarlos a pensar sobre esos problemas, ponerlos entre la espada y la pared, por decirlo de algún modo. Otro asunto es plantearles la solidaridad, estamos entrando a un mundo de un yoísmo excesivo, debemos ser mucho más solidarios cada día. La solidaridad es un valor que debemos restablecer, porque la sociedad globalizada ha llegado demasiado alto con respecto al egoísmo.

ALEJANDRO LAVQUEN

 

(poema del libro "Apariciones profanas")

EL DOLIENTE

Pasarán estos días como pasan

todos los días malos de la vida

Amainarán los vientos que te arrasan

Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido

Lo que ayer se perdió será encontrado

El sol será sin mancha concebido

y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido

anegado sin brújula y perdido

llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?

El mismo viento que rompió tus naves

es el que hace volar a las gaviotas