JUAN GELMAN,
Irreductible

Publicada en Punto Final N° 596 (julio 22. 2005)

Recientemente visitó nuestro país el poeta argentino Juan Gelman, galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, convirtiéndose en el segundo en obtenerlo. Gelman es considerado uno de los más importantes poetas contemporáneos de la lengua castellana. Entre sus obras se destacan "Violín y otras cuestiones" (1956); "Gotán" (1956); "Cólera de buey" (1965); "Hacia el Sur" (1982); "Carta a mi madre" (1989); "Ni el flaco perdón de Dios" (1997). Sobre su poesía y otros temas conversó con Punto Final.

Usted cuenta con premios bastante importantes ¿Qué significado les concede?

Bueno, los poemas no son escritos por los premios, son escritos por los poetas... Pero los premios son un estímulo, desde luego. Sobre todo si se premia la poesía, lo que es una reafirmación de que es necesaria, incluso en este mundo tan mercantilizado.

Uno de los fundamentos del jurado del premio Neruda es que ha logrado "la creación de un lenguaje poético de gran originalidad, rigor y concisión". ¿Cuesta mucho llegar a encontrar esa originalidad propia de la que se habla?

Pienso que más que originalidad lo que sucede es que con el tiempo cada poeta va encontrando su voz y sintiéndose más cómodo en ella. Es sencillamente eso.

En su obra se percibe claramente el vínculo con lo popular, como el tango por ejemplo. ¿Es esto, de alguna manera, desacralizar la poesía? ¿Quizá colectivizarla desde lo particular?

En verdad yo nunca me propuse nada de eso. Si el tango está en mi poesía es porque fui un muy buen bailarín de tango. Tiene que ver con mi experiencia.

También se habla de una revalorización de la oralidad.

Esa es una cosa que está presente todo el día y que se incorpora naturalmente o no. Hay tramos de mi poesía que no son así y otros si los son. Depende mucho de la necesidad expresiva de cada momento.

Usted ha cultivado el uso de heterónimos ¿Por qué este desdoblamiento? ¿A qué obedece?

En realidad no son heterónimos en el sentido de Pessoa. Hubo momentos en que yo traía algo de juegos, por supuesto. Y además hubo instantes en que estaba demasiado encerrado en mí mismo y dije, bueno voy a inventar un poeta u otro a ver si salgo de mí. Ese fue el origen. Los tres primeros figuran como traducciones, presuntamente un inglés, un norteamericano y un japonés. Luego en un libro llamado "Hacia el Sur", puse dos nombres como si fueran de otro, fue algo que tenía que ver con mi deseo de rescatar a poetas que murieron bajo la dictadura militar.

El periodista polaco Ryszard Kapuscinski plantea que para escribir una página hay que leer cien ¿Considera válida esta afirmación en el caso de un poeta? ¿O basta la inspiración?

Yo creo que eso es válido para todo. El conocimiento es fundamental en la vida, más aún en la vida de un escritor.

Usted es un poeta comprometido políticamente ¿Qué importancia le asigna a la poesía en la lucha ideológica?

Ninguna. Y no porque que no sea importante, pero la poesía es otra cosa. Si tiene o no ideología depende del poeta. Y además la poesía no hace revoluciones, eso va por otro lado.

¿De qué manera marca su obra el exilio y las tiranías militares que imperaron en Latinoamérica durante las décadas pasadas?

Desde luego existe una marca muy importante, a nadie le gusta que lo echen del país. Menos una dictadura militar como la que tuvimos, la más sangrienta de la historia argentina. Más detalles de las marcas que han quedado en mis textos pienso que lo podría comentar mejor un crítico literario.

Usted fue afectado directamente por los atropellos a los derechos humanos y tras largos años de búsqueda pudo encontrarse con su nieta, tras el asesinato de su hijo y nuera ¿Cree posible algún día la reconciliación después tanta barbarie?

Sin justicia es imposible.

Usted pertenece a una generación que se la jugó por las ideas del socialismo ¿Cómo evalúa hoy esas luchas tras la caída del muro de Berlín? Se lo pregunto considerando que no son pocos los que hoy practican aquello de "adora lo que has quemado y quema lo que has adorado".

Yo creo que esas luchas no se produjeron por la voluntad de uno o dos, sino por que hay situaciones sociales que requieren de esas luchas. Y más allá del camino que se elija, que puede ser erróneo o más acertado, incluso más eficaz. Eso responde a necesidades populares del momento, de la época.

¿Cómo sucede hoy en Bolivia, por ejemplo?

Claro, y en Argentina también ocurrió. Allí la gente bajó un presidente. Y eso viene de la sociedad misma. También es una tema de unirse ante la injusticia.

¿Cree que la Izquierda podrá rearticularse nuevamente en el continente y obtener triunfos como por ejemplo el de Salvador Allende en los años setenta en Chile?

Sí, creo que sí. Por lo pronto en Uruguay acaba de triunfar un movimiento de centroizquierda. Kirchner, por su parte, también persigue una política de mayor justicia social y en el campo de los derechos humanos ha hecho muchísimo. Haber cambiado la cúpula militar y a través del parlamento haber cambiado una Corte Suprema de justicia que obedecía las órdenes del ejecutivo. Menen es ese caso. Luego se ha planteado frente al Fondo Monetario menos blando que Lula, por ejemplo. Lo que ocurre es que existe una herencia de miseria en el país que es enorme, que fue la que comenzaron los militares y continuaron los civiles anteriores.

Vivimos una época donde la globalización intenta imponer una especie de uniformidad en el plano cultural ¿Cree qué esto terminará aplastando tarde o temprano la identidad particular de cada pueblo o comunidad?

De ninguna manera. En América la conquista española no aplastó la particularidad de los pueblos indígenas. Por ejemplo en México, son diez millones de indígenas, y aunque viven muy mal siguen manteniendo sus tradiciones y luchando contra la discriminación.

Sin pedirle que sea pitonizo ¿Cómo ve el futuro de Latinoamérica ante la arremetida de un mercantilismo de los valores y las ideas?

No creo que eso pueda imponerse. Los que suponen eso no saben que cada ser humano tiene capacidad de sueños, que cada ser humano quiere vivir mejor, ser mejor. Tener educación, techo y una vida digna. Así que suponer que todo va a ser aplastado por esta maquinaria mercantilista ya se ve que no. Los sueños están, ahora sólo hay que concretarlos.

ALEJANDRO LAVQUEN

 

Poema de Juan Gelman

ORACIÓN DE UN DESOCUPADO

(Del libro Violín y otras cuestiones, 1956)

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?