ERNESTO CARDENAL:
Su visión de la Revolución Sandinista

Publicada en "Punto Final" N° 494 (12 de abril del 2001)

Con motivo del encuentro internacional de poetas convocado por ChilePoesía, Punto Final pudo conversar de manera exclusiva con el poeta nicaraguense Ernesto Cardenal. El poeta, salvo ésta, no quiso conceder ninguna otra entrevista mientras permaneció en el país. Su mayor interés, más que el encuentro mismo, fue expresar sus puntos de vista respecto de la revolución sandinista y el proceso que vivió y vive actualmente. Cardenal, que donde le tocó leer sus poemas declaraba: "soy poeta, sacerdote y revolucionario", nos entrega aquí sus descarnadas y sinceras opiniones.

 

Usted ha dicho que la revolución en Nicaragua se frustró. ¿Qué significa eso exactamente?

Significa que el Frente Sandinista está completamente corrompido, y la mejor gente que había en ese partido, salvo los principales líderes, que son los culpables de la corrupción, hemos abandonado el partido. Somos sandinistas, somos revolucionarios, pero ya no estamos en las estructuras partidarias. Incluso muchos militamos en otro partido sandinista que se llama Movimiento de Renovación Sandinista. La revolución perdió las elecciones en 1990, y se debió principalmente a la injerencia de los Estados Unidos.

¿Además de la intervención de los Estados Unidos, qué otras situaciones influyeron?

La injerencia fue una guerra de ocho años, de la administración Reagan y la administración Busch, y bloqueo económico que significaba no poder recibir ningún crédito internacional, y embargo económico que significaba prohibición de todo comercio entre Nicaragua y Estados Unidos, que era el único país con que Nicaragua comerciaba anteriormente. Además de eso, unos tres días antes de las elecciones, el presidente Busch anunció de que si el Frente Sandinista ganaba las elecciones aunque fuese justa y honestamente, las condiciones para Nicaragua seguirían iguales con respecto a Estados Unidos. Y que sólo con un cambio de gobierno cambiaría la situación del país. Eso hizo que por un pequeño margen el Frente Sandinista perdiera las elecciones. Y no hubiera significado la perdida de la revolución, porque una revolución democrática tiene que tener elecciones justas y honestas, y si las tiene justas y honestas tiene también que correr el riesgo de perderlas, sino no serían justas y honestas. Entonces, la revolución podría haber pasado a la oposición como una revolución democrática. Que puede estar en el poder o en la oposición. Resulta que al perder las elecciones, que nadie creyó que las íbamos a perder, ni los enemigos tampoco pensaron nunca, la mayor parte de los dirigentes, de la cúpula del partido se desmoralizaron y empezaron a robar en grande, lo que se ha llamado "la piñata". No es mentira eso, el pueblo le puso ese nombre. El robo grande que se hizo fue el enriquecimiento personal de algunos pocos, de los principales dirigentes del partido.

Hubo una repartición muy grande de los bienes del Estado, lo cual no era robo porque era darlos al pueblo antes que los cogiera el gobierno capitalista que iba a asumir dos meses después. Entonces se repartieron todas las casas que eran del Estado a los que las habitaban. Todas las tierras que eran del Estado a los que las estaban trabajando. Y eso era grande porque se había estatizado mucho en la revolución. Igual las fábricas y muchas empresas.

Pero me imagino que lo mismo ha pasado cuando se disolvió la Unión Soviética, que robaron mucho allí, pues entonces los líderes sindicales que eran todos revolucionarios cogieron las empresas quitándoselas a los obreros. Y entonces, también se apropiaron de muchos bienes para el Partido, lo cual era correcto. Iba a venir una lucha política. El Frente Sandinista nunca había anticipado que iba a perder las elecciones y entonces no tenía bienes. Por lo tanto se cogieron radios, se cogieron periódicos y algunas empresas para mantener la base económica de un partido fuerte. Pero ocurrió que muchos de esos bienes del partido se los robaron algunos de los comandantes. Entonces esa fue la gran derrota de la revolución, ya no hubo revolución. Lo que hay es la burocracia de un partido.

¿Es decir, fue un proceso de descomposición moral entre algunos de los comandantes sandinistas ?

Sí, pues como ya te explicaba anteriormente, ellos robaban muchos bienes para ellos mismos y se han hecho millonarios. Que hayan tomado bienes del Estado para el partido era correcto, entregarlos al pueblo también era correcto, pero robarlos y que ahora sean millonarios los que fueron comandantes revolucionarios, que como dijo Galeano, que fue amigo personal de varios de ellos, que aquellos que no tuvieron miedo de dar su vida durante los años de lucha revolucionaria, tuvieron miedo de perder sus casas, sus vehículos y sus bienes, y se apropiaron de todo lo que pudieron.

¿Por dónde cree usted que va el camino de reconstrucción del Frente Sandinista, o piensa que debería crearse una nueva instancia revolucionaria?

No tiene recomposición. Ha quedado Daniel Ortega como líder único, implantando una dictadura dentro del partido, y rodeado de unos serviles y corruptos. Y hay un pueblo, que es parte de las bases sandinistas, que se mantienen leales, fieles frente a la figura de Daniel, porque así pasa con los líderes, que son difíciles de sustituir. Y él no ha permitido que haya ninguna sustitución. No permite ninguna disidencia, ninguna libertad en el partido. Y si él llegara a la presidencia tendríamos una cosa tan desastrosa, como si fuera el gobierno del candidato derechista.

¿Tiene posibilidades, Daniel Ortega, de llegar a la presidencia?

Sí las tiene, y eso porque hay una alianza, un pacto con el actual gobierno del presidente Alemán, que es de ultraderecha y ultracorrupto. Entre los dos se han repartido todo, se han repartido la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría, el Consejo Supremo Electoral y han prohibido, en la práctica, la inclusión de otros partidos en las elecciones. Son unas elecciones polarizadas entre el partido del gobierno y el partido sandinista. Y la mayor parte de la población o le tiene terror a que vuelva el sandinismo o le tiene terror a que se repita el gobierno que ahora tenemos. Por lo tanto, por terror a Alemán, la gente votaría por Daniel Ortega, no serían votos de preferencia, sino de miedo. Y la mayor parte de la población votaría, y yo sería uno de ellos, por la abstención.

¿Después de haber pasado veinte años del triunfo de la revolución, que queda de ella. Qué queda como proyecto revolucionario. Qué ideas. Qué instancias revolucionarias quedan?

Del Partido nada. Es un partido falso que se llama revolucionario, que se llama sandinista, cuando en realidad no lo es. Pero sí hay un pueblo que todavía conserva los ideales sandinista, lo que fue la revolución. Yo diría que la mitad de Nicaragua todavía se siente identificada con la revolución, con lo que fue la revolución. Los jóvenes no, los jóvenes están apáticos, apolíticos, desengañados y frustrados. No quieren saber nada de ningún partido.

¿Qué características tiene la derecha nicaraguense. Hay alguna similitud con la derecha chilena en cuanto a la ortodoxia y militancia que ésta ha logrado desarrollar?

No, ninguna ortodoxia ni ninguna militancia. Lo que hay es el neoliberalismo que existe en todas partes. Porque ahora tenemos un mundo unipolar, nada más. La nicaraguense es una derecha mediocre que en política está dividida en varios partidos, hay un partido conservador, un partido liberal. Actualmente gobierna un partido liberal en el que predomina una gran corrupción al que le hace fuerza un partido conservador que no es corrupto, pero no es nada. Las únicas dos fuerzas son el Partido Sandinista corrupto y el actual partido de gobierno también corrupto. No hay una derecha definida como la de Chile, que al estar tanto tiempo en el poder se fortaleció mucho política e ideológicamente. Aquí todos los medios masivos de comunicación son de la derecha, allá no, allá hay de la derecha , de la izquierda y del Frente Sandinista que ya no debemos llamarle izquierda. Pero en fin, hay variedad de opiniones en la radio y los periódicos, que son independientes y de distintas líneas, no así en la televisión.

¿Desde el punto de vista de la iglesia, de un proyecto de teología popular, que pasa en Nicaragua?

Pues hay poco de eso, pues los obispos son otros corruptos. Los obispos han aplastado los movimientos populares. Existen cosas pequeñas como algunas comunidades, pero yo no puedo decir que tengan gran fuerza.

Respecto al espíritu de ese pueblo que aún guarda el ideal que formó al Frente Sandinista, una organización revolucionaria que quería el socialismo. ¿Piensa que podría canalizarse en un nuevo partido?

Sería muy fácil, pero no permiten otro partido participe en las elecciones y la lucha armada no tiene futuro. El ejército de Nicaragua es el ejército sandinista, que ya no es del Partido Sandinista, aunque completamente profesional y revolucionario. Pero profesional y no partidista. Para poder sobrevivir después de la pérdida de las elecciones el ejército dejó el partido, renunció al partido. Estuvo a punto de ser disuelto pero se proclamó profesional y apolítico. Y lo es, pero claro, ante una situación completamente anticonstitucional el ejército tendría que coger el poder, pero estamos ante una situación internacional en donde los golpes militares difícilmente tendrían aceptación. Tendría que ser algo muy evidente y muy obvio como el caso del presidente del Ecuador que todos sabían que era un loco. Y el caso de Nicaragua se está acercando a eso, hay un movimiento ahí para desaforar al presidente Alemán, declararlo incompetente, loco. Pero el ejército no sacaría los tanques tan fácilmente.

¿Cómo ve usted el futuro de Nicaragua a corto y mediano plazo?

Con lo que te estoy explicando yo creo que no se puede avizorar ningún futuro, por ahora. Es decir, el futuro sería que el ejército sandinista tomara el poder, pero eso no lo vemos viable actualmente, y ellos mismos no lo ven viable, a no ser que empeorara tanto la situación, lo cual no es imposible, y el actual presidente, que es loco, se pusiera peor, quizá hasta los mismos Estados Unidos pedirían su salida a la fuerza. Porque tampoco los Estados Unidos quieren, necesariamente a Daniel Ortega como substituto. Por ahora no hay solución a corto plazo. A largo plazo hay solución para el mundo entero, no sólo para Nicaragua.

¿Qué análisis hace usted de la situación general de lo que está ocurriendo en América Latina?

Mira, yo soy nada más que un poeta para responderte eso, no soy un oráculo que tiene las respuestas para todo lo que le preguntan. Pero queda claro que lo que está pasando en Argentina o en el Perú son cosas que, además de impredecibles en su final, están llamando a los cambios en la política y economía aplicada por los gobiernos de Latinoamérica.

ALEJANDRO LAVQUÉN