BLANCA LEWIN:

“En la televisión compro libertad”

 

 

Publicada en Punto Final 621 (agosto 11. 2006)

 

Actriz de consolidada carrera en televisión y cine (*), es uno de los rostros más emblemáticos de una generación de actores que desarrollaron sus carreras a la par con un Chile que comenzaba a retornar lentamente a su cauce democrático. Este año, por su papel en la cinta “En la cama”, se llevó los premios más importantes del género, el APES, Altazor y Pedro Sienna, siendo también premiada en el extranjero. Punto Final conversó con ella acerca del teatro, cine y otros temas.

 

¿A qué atribuyes el éxito la cinta En la cama, incluso en España, donde ha tenido buena crítica?

Creo que tiene que ver con la idea de plantearse una película sencilla, con un buen guión, actuaciones creíbles, y el buen ojo y sensibilidad de Matías Bize, para fijarse en lo novedoso. La buena crítica me parece que también tiene que ver con eso, y con que cada uno se siente de alguna u otra manera interpelado por esta historia que está llena de situaciones y diálogos archi reconocibles.

 

Tú perteneces a una generación de actores formados durante la transición, desde esa perspectiva  ¿Cuál crees que ha sido el aporte del cine y el teatro en el Chile actual?

Creo que el aporte más importante ha tenido que ver con la diversidad, la apertura en general a nuevos lenguajes que se van renovando constantemente.

 

La mayoría de los actores trabaja en televisión, pero manifiestan su incondicionalidad con el teatro ¿A qué se debe esto? 

El teatro ofrece la mejor formación y entrenamiento que un actor debe tener para desarrollarse en cualquier otra área. Entrega herramientas útiles tanto para el trabajo en cine como televisión. Por otro lado, en Chile sólo existe la formación teatral, por lo tanto, corresponde a lo que elegimos estudiar la mayoría de los actores.

 

¿Cuál es la mayor diferencia entre hacer teatro y televisión?

El trabajo en teatro implica un proceso de preparación más largo y profundo. En la televisión, debido a su inmediatez, es necesario construir algo con apenas dos o tres elementos.  Es más ágil, pero también más trivial.

 

La televisión tiene la capacidad de moldear los gustos y tendencias culturales de las personas, y en ella algunos actores son claves al prestar sus rostros para propaganda comercial o participar en programas que son absolutamente insustanciales ¿No se contradice esto con la vocación del artista? ¿Con el compromiso con un arte que se supone inteligente?

No, porque trabajar en televisión implica todas esas cosas: Ir a programas insustanciales por ejemplo. También depende de hasta dónde uno quiera decir o no decir algo. Por último, me parece que en la televisión a veces se pueden hacer trabajos creativos, pero no necesariamente muy artísticos que digamos. Al trabajar en televisión, yo compro libertad artística en otras áreas… el teatro, el cine, etcétera.

 

Cada vez que se estrena una teleserie, es acompañada de una fanfarria publicitaria que las eleva a categoría de grandes sucesos nacionales, y la gente engancha con esto, a pesar de que los argumentos distorsionan la realidad a la manera hollywoodense En tu opinión ¿Podrían ser las teleseries una especie de “pan y circo” de la globalización?

No lo sé. Sólo sé que para los canales de televisión es importante este derroche publicitario, porque concentran todas sus esperanzas económicas únicamente en esas producciones, que les aseguran público para el noticiero central y luego para sus programas estelares. Y por otro lado, creo que no hay que perder de vista que las teleseries son producciones de ficción. Nadie ha dicho que sean sobre la vida real, aunque aborden temas presentes en nuestra sociedad.

 

Respecto al cine chileno ¿En qué pie lo ves hoy? Te lo pregunto en el aspecto de capacidad técnica, originalidad de guiones, difusión y recepción del público.

Me parece que hay de todo. El cine chileno se ha ido diversificando, pero sin duda que el punto más débil tiene que ver con la originalidad de sus guiones.

 

Tú has incursionado en radio y además mantienes una columna en un quincenario (El Periodista) de los llamados alternativos a los controlados por el poder económico ¿Qué opinión te merece que durante los gobiernos de la Concertación hayan cerrado prácticamente todos los medios impresos que lucharon contra la dictadura y que hoy, por ejemplo, el avisaje del gobierno, que son millones vaya a dar tan sólo a las manos de El Mercurio y Copesa?

Es dramático. Pero el gobierno, me imagino que también quiere que su avisaje sea visto. Y es muy difícil que un medio independiente pueda imponerse con un tiraje importante (a nivel de competencia) cuando el poder económico está en esos dos conglomerados únicamente. Y bueno, de gobiernos que han privilegiado todos estos años el libre mercado, no me extraña nada. Los medios se cerraron porque no podían seguir sustentándose. No los cerró el gobierno.

 

¿Crees en el rol social del artista, del arte?  ¿Cómo asumes tú esto, o no lo asumes?

Por supuesto que sí. Y lo asumo participando de proyectos independientes tanto en teatro como en cine, que abordan temas de contingencia. Creo que ese rol social también es importante. Muchas veces las compañías no tienen los medios para realizar funciones gratuitas en todo Chile, ni siquiera en la periferia de Santiago, pero al menos, quienes las vean, saldrán de la sala con un regalo.

 

Tener una columna en un medio de comunicación, es una responsabilidad importante, porque un columnista tiene seguidores y crea corrientes de opinión ¿Cómo manejas esto?

Es potente lo que me dices, pero creo que si uno se tomara demasiado en serio esa “responsabilidad” (sin perderla de vista, claro) se volvería un poco mamón. Yo no sé si tengo seguidores o si creo corrientes de opinión. Hablo desde la realidad que me toca vivir, que me imagino que en alguna medida puede llegar a identificar a otros, por una cosa de sentido común, y eso es una prueba de que uno no es ni tan único ni tan especial. A veces me limito a contar anécdotas, y en ese aspecto, sí me creo un poco especial, como creo que lo somos todos los actores, porque vivimos observando al mundo y a sus personajes con una perspectiva distinta, por deformación profesional.

 

¿Qué opinas del Chile de hoy, ese país con gran crecimiento económico, pero con casas Copeva, discriminación, mala educación, etcétera? ¿Alcanza para escribir un buen guión de cine o el de una teleserie?

No, no alcanza. Sobra. Y en todo trabajo creativo, hay que tener una capacidad de síntesis que ni te digo.

 

ALEJANDRO LAVQUEN

 

 

(*) En cine, ha participado en las cintas: Sábado, Ángel negro, Sangre eterna, En la cama. Y en las teleseries: Cómplices, Los capo, Los pincheira, Tic-Tac, Romané, Pampa Ilusión, La Fiera, Iorana, Puertas Adentro