ARMANDO URIBE ARCE:
(Premio Nacional de Literatura 2004)
La artillería del poeta

Publicada en Punto Final N° 576 (septiembre 16. 2004)

Con una larga trayectoria en nuestras letras, el poeta, ensayista, académico y diplomático, Armando Uribe Arce, acaba de recibir el Premio Nacional de Literatura 2004. El escritor -de setenta y un años- además de sus libros de poemas ha escrito sobre Derecho Penal y minería. Sobre religión y política. Su primer libro "El transeúnte pálido" fue publicado en 1954. Luego vinieron "El engañoso laúd" (1956); "El libro negro de la intervención norteamericana en Chile" (traducido a 12 idiomas); "Por ser vos quien sois" (1989); "Alone, la sombra inquieta" (1997), "Odio lo que Odio, Rabio como Rabio" (1998), "Carta abierta a Patricio Aylwin" (1998), "Las brujas de Uniforme" (LOM, 1998), "Los Ataúdes" (1999), "Las Críticas de Chile" (1999), "A Peor Vida" (LOM, 2000); "Diario enamorado" (Editorial Catalonia, 2000); "Memorias para Cecilia" (2002); "Carta abierta a Agustín Edwards" (2002) y "Caballeros de Chile" (2003) y "Las críticas en crisis" (LOM, 2004). Armando Uribe además se ha desempeñado en distintas cátedras en el área del derecho en la Universidad de Chile, Universidad Católica de Chile, Michigan State University, Estados Unidos; Università degli Studi di Sassari, Italia; y París I, Francia, donde estuvo exiliado durante la tiranía militar. Miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua y Académico de la Real Academia Española de la Lengua, ha sido condecorado en México y el Reino Unido. Durante el año 2002 recibió dos Premios Altazor: en obra poética por "A peor vida" y mejor ensayo por "El fantasma de la sin razón y el secreto de la poesía".

Sobre la obtención del premio, literatura y actualidad política conversó con Punto Final.

¿Qué significado le da usted a recibir el Premio Nacional?

Le confieso que el fondo-fondo, que es un fondo de orgullo y soberbia, la verdad es que no creo que tenga tanta importancia como la que se le da en Chile. Y a la vez apruebo que se le dé importancia porque lo literario, la poesía, las actividades desinteresadas de los seres humanos, merecen que haya atención, y yo noto, a raíz de este premio, que hay mucha atención. Lo noto por la cantidad de periodistas y fotógrafos que me visitan, y estoy muy agradecido de eso. Porque, claro, esto también satisface las vanidades que uno tiene, y que no puede dejar de tener. Por otro lado, me siento orgulloso de estar en una fila de personas que han recibido este premio, como Joaquín Edwards Bello, Pablo Neruda, y más tarde otros escritores con los cuales tuve amistad siendo yo menor: José Santos González Vera, Manuel Rojas, etcétera. Me siento muy honrado.

¿Por qué piensa que el premio no debería contemplar una retribución monetaria?

Me da vergüenza tocar el punto porque de nuevo aparece la vanidad personal. Tengo que hablar de mi situación práctica en la vida. Estoy jubilado desde el año 1998. Cuando volví a Chile no tuve trabajo desde 1990 en adelante, lo que hice fue todo ad honorem. En en 1998 jubilé con 25 años de profesor, de los cuales los últimos diez fueron como profesor titular de la Sorbone. Vivimos en esta casa con mis dos hijas y tres nietos de forma que yo me atrevo a decir que es austera, pero que es privilegiada si uno la compara con la situación del pueblo chileno. Sobre todo con la extrema pobreza y la indigencia, que son cosas que se me hacen insoportable que existan en Chile. Por lo tanto, en mi caso personal, yo no necesitaba una erogación por ley de una cantidad de millones, que para un indigente serían estratoféricos, y una suma mensual que es de muchos sueldos mínimos. Eso me da cierta vergüenza, porque recibir esto porque uno ha escrito versos en la vida..., que le repito: Considero que escribir poesía tiene que ser una actividad gratuita. No para obtener éxitos económicos. Yo la poesía que he hecho la considero completamente ad honorem.

El escritor Germán Marín afirmó que usted "ladra pero no muerde", y que debería haber rechazado el premio. Y Enrique Lafourcade dijo que su premio es resultado de apariciones televisivas.

¡Claro, a mis campañas!. Miré, le contesto riéndome, porque lo encuentro cómico. Primero le diré que considero que objetivamente es bueno que no todos estén de acuerdo con un premio, es bueno que haya disidentes. Porque cuando uno recibe elogios, sólo se satisface y no aprende nada, en cambio con la crítica –por violenta que sea- uno aprende otras maneras de ver lo que ha publicado. Respecto a lo dicho por Marín, yo acepto ser perro, porque en muchos versos míos, de distintos libros, me he comparado con el perro y he hablado incluso de la muerte, de tener muerte de perro. Me considero un animal entre otros del reino animal. Y en ese sentido todos podemos ser perros, no sólo yo. Ahora, que ladro sí ladro. Ladro con indignación, dando argumentos, sobre todos los asuntos que me parezcan injustos, y que son injustos objetivamente. Como es lo que ocurre en Chile con la conducta de las transnacionales. Entonces yo ladro a ese respecto en artículos y entrevistas, o en libros como es el caso de "Carta abierta a Agustín Edwards", porque me había censurado y vetado en El Mercurio por una entrevista que ellos mismos pidieron sobre la gran minería del cobre y no publicaron. Por lo tanto ladro con razones. Un perro que ladra alerta a quien va ser violentado, asesinado, etcétera. Sobre que no muerdo, es porque piensa Marín que yo debía haber rechazado el premio, y eso lo considera él morder. Yo creo que se muerde de distintas maneras, y aunque yo sea desdentado puedo dar dentelladas bastante fuertes de todos modos. No digo que se las vaya a dar al señor Marín, que es un escritor cuyas obras conozco más o menos y que tiene derecho a decir lo que quiera en materia literaria. Yo pensé, y esto es completamente cierto, y tengo testigos, que como había criticado mucho que el jurado se compusiera por funcionarios públicos y otras cosas del premio, en la posibilidad de renunciar al galardón. Lo conversé con mi familia y un amigo escritor. Todos me sostuvieron que habría sido una muestra de gran soberbia y exhibicionismo que habría provocado una atención mayor que recibir el premio. Y les encontré razón. Y claro, es que uno tiende a las cosas de vanidad, yo tengo vanidades, no lo niego.

Sobre el señor Lafourcade, él es polémico. Y ahora criticó que yo tenía pocos dientes y era un desdentado. Para lo que yo le voy a dar una explicación: ¡No quiero regalarle dientes postizos a la calavera! ¡Y que además son caros!. También siento que así desdentado me identifico más con la mayor parte del pueblo chileno que a ciertas edades, y a veces jóvenes, es desdentado. Esa es la explicación de lo que criticó el señor Lafourcade, porque seguramente yo violo la estética en la cual él tanto se interesa.

 

LA MUERTE Y EL AMOR

Entre "Transeúnte pálido", su primer libro y "Las críticas en crisis" (Lom Ediciones), recién aparecido, han pasado cincuenta años. ¿Cuáles diría usted que son las diferencias y cercanías entre estas dos obras?

Me sorprende, mirando retrospectivamente, ver hasta que punto he repetido mi interés en los mismos asuntos. La muerte desde el comienzo, incluso desde los catorce años, que fue cuando escribí mi primera poesía. Ese asunto me interesó desde que advertí que uno se moría. ¡Aunque uno quiera, no es eterno!, entonces he repetido eso desde el comienzo hasta el final en términos que no son tan diferentes, salvo que tal vez, sin darme cuenta, he tratado de profundizar más.

De hecho uno de sus últimos libros se titula "De muerte".

Justamente, eso lo demuestra. También me he ocupado del amor. Entendiendo el amor como enamoramiento. Lo que Freud llamó una sicosis transitoria. ¡El amor que se conserva toda la vida con la persona que uno se ha casado para toda la vida!. En mi caso ella murió hace casi tres años y yo he conservado ese amor y aún el enamoramiento respecto de quien fue mi mujer durante cuarenta y cuatro años. Porque cuando murió me volví a enamorar, literalmente, igual que cuando tenía veinte años, y eso se ha mantenido hasta hoy. ¿Por qué me ocurre?. Me ocurrió así no más, no es mérito mío.

Otra constante en su poesía es la rabia. Uno de sus poemarios se titula "Rabio como rabio, odio lo que odio". ¿Es la rabia un derecho del ser humano, una manera de disentir quizá?

Toda la vida los seres humanos tenemos rabietas. Pero yo trato de que mis rabias tengan argumentos que justifiquen que uno se indigne. La indignación es una actitud de rechazo que uno toma de lo que le parece injusto. En mi caso, siempre he tratado de que sea con argumentos. Es cierto que en los versos también la hay, aunque en la poesía hay menos razonamiento, lógica. Pero están más o menos visibles los motivos que lo llevan a uno a actitudes de indignación. Es un derecho del ser humano, que muchas veces, por malentender las virtudes y los vicios se cree que el demostrar con palabras y expresiones la indignación que uno siente se toma como vicio. Además se sabe sicológicamente que quienes reprimen esos movimientos que vienen del inconsciente, que cuando llegan a la conciencia pasan a justificarse con motivos, con razón, le reaparecen en su conducta de manera mucho peores que el expresarlo verbalmente y por escrito. Por ejemplo, la venganza, que es distinta de la indignación y muchas veces se manifiesta en una agresión física.

"Las brujas de uniforme" es un libro claramente político. ¿Considera usted que la poesía social –o política- es una propuesta vigente en la literatura?. Se lo pregunto considerando que algunos mantienen que este tipo de poemas está pasado de moda.

La poesía no admite las modas. En la poesía no hay progreso de la manera como se busca en la vida económica, por ejemplo, llena de estadísticas. Quiero decir que el que se escriba en un año más de lo que se ha escrito cien, quinientos, mil o dos mil quinientos años no significa que sea mejor y produzca más de lo que se ha escrito hace dos mil quinientos años. Prueba de eso es la validez grandísima de la Ilíada y la Odisea, por dar un ejemplo. O las Coplas de Jorge Manrique en el siglo XV o la "Divina Comedia".

Sobre el discurso político o social en la poesía no sólo es legítimo sino que es necesario. Porque estoy convencido de lo siguiente: cuando una persona realiza una obra, cuando escribe poesía o prosa, naturalmente lo que lo induce es una cierta energía innata que se expresa en palabras que uno trata de que estén cargadas de emoción y sentido. A la vez uno está rodeado de personas que son las que uno ha conocido, lo que ha vivido. Y también está rodeado de los que han escrito obras del pasado y que han influido en uno y causado impresión. Entonces, yo pienso que toda obra humana es obra colectiva, y que las obras literarias lo son en particular porque no sólo son colectivas en cuanto al esfuerzo de los contemporáneos de quien realiza el trabajo sino que son colectivas respecto a los esfuerzos que han realizado todos los que han escrito antes y cuyas obras están presentes, pesan, inducen. ¡Y eso es social!.

Los originales que dieron vida a su libro "Diario enamorado" sufrieron un periplo de muchos años alrededor del mundo hasta ver la luz. ¿Qué lo decidió a publicarlos después de tantas navegaciones?.

Sí, claro. Y de varias décadas. Fíjese que eso lo descubrió mi esposa en una caja cerrada que había dado la vuelta por distintos países del mundo porque estaba entre la papelería que yo metía en cajas de cartón y madera, y que me acompañaban en mis viajes de diplomático, de desterrado, etcétera. Estuvieron 17 años en la misma caja sin abrirse. Mi mujer la descubrió un año antes de morir. Y leyó estos cuadernos –¡eran quince!- donde yo había escrito un diario durante cuatro o cinco meses cuando tenía 20 años, en 1955. Los envió a uno de mis hijos y él fue el de la idea que había que publicarlos porque aparecía todo mi enamoramiento respeto a quien fue mi mujer. Es un libro particularísimo para mí. Fue publicado después de muerta mi mujer y está tal cual fue escrito.

 

HUELLAS DE LA DICTADURA

A propósito de la "Divina Comedia", que usted mencionó. Cuando Dante ve al Demonio dice "No morí, y tampoco quedé vivo". Considerando esa expresión, podría ser la visión del golpe militar, para los chilenos, lo que la visión de Lucifer fue para el Dante.

Me alegro muchísimo que haya citado ese verso del Dante, del cual no me acordaba, pero que es un gran verso. Y efectivamente, el empleo que usted hace del verso para la visión de los chilenos con el golpe y la dictadura es exactísima. ¡La verdad es que ese es el sentimiento que uno tiene!. Es la visión siniestra de Pinochet que aún está presente. Porque como digo en un libro llamado "El fantasma de la sin razón", Pinochet encarnó históricamente en Chile, incluso en su cuerpo físico y mentalidad, un arquetipo del inconsciente colectivo chileno que es la violencia. La historia de Chile desde el siglo XVI ha sido todo el tiempo atroz. Con una violencia constante, mayor que la de países equivalentes a Chile. Toda esa violencia desde la guerra llamada de Arauco quedó enraizada en el poder en Chile hasta el día de hoy. Es la violencia que quiere ser legítima, que trata de enmarcarse en la ley y que trata de ser aceptada como justificada y eso lo encarnó más que ninguna otra persona –y lo encarna todavía, porque está vivo- el señor Pinochet.

Tras el plebiscito de 1988, la clase política pactó una salida con la derecha y los militares. ¿Cuál cree que fue el peor daño que causó este acuerdo?.

Esas reformas fueron acordadas con la dictadura y la derecha, y engañaron al pueblo chileno. Porque algunas de esas reformas fueron completamente contrarias a la posibilidad de democracia en Chile, hasta el día de hoy. Esos acuerdos fueron relativamente públicos, eran mucho más detallados que lo que aparecía en las reformas. ¡Engañaron al electorado chileno que votó favorablemente!. Había reformas que beneficiaban a quienes participaron en el régimen dictatorial, al empresariado y a los aprovechadores de las privatizaciones. Hubo también acuerdos secretos que manejó, entre otras personas: ¡El nefasto y nefando Enrique Correa!. Acuerdos secretos que significaban que no se podía tocar judicialmente a Pinochet ni a quienes colaboraron con él en la dictadura criminal que destruyó los recursos del pueblo chileno, estableciendo este régimen ideológico que es el neoliberalismo capitalista de mercado. Esos acuerdos secretos siguen funcionando, se han visto durante la llamada transición, que es indefinida hasta ahora, en que no ha habido modificaciones de fondo a la Constitución.

Usted ha escrito bastante sobre derecho minero ¿Qué opinión le merece la batahola que ha causado en la derecha y los empresarios esto del royalty?.

¡El proyecto del gobierno sobre la regalía del royalty es muy malo, muy complicado y muy negativo!. La idea de que haya un royalty es distinta del proyecto que hizo. Proyectos que fueron presentados por parlamentarios eran mejores. Con ese proyecto sabía el gobierno -y digo también, aún, tal vez, quería el gobierno que fuera derrotado. ¿Por qué?. Porque Lagos, el año 1999, cuando fue a Estados Unidos a hacer estas visitas que hacen los candidatos chilenos desde hace algún tiempo y que yo las comparo con las que hacen los obispos al Papa, él fue recibido por Rockefeller y se comprometió a no modificar el tratamiento de las inversiones norteamericanas en la gran minería del cobre. Y por eso que fue contrario al royalty desde que en el Parlamento, principalmente a través del senador Lavanderos, aparecieron voces sosteniendo que debía haber una regalía que se cobrara a estas compañías que además no habían pagado impuestos en su mayoría. Sólo una lo hizo, todas las demás cero, año por año, argumentando que tenían deudas con sus matrices, y por lo tanto tenían pérdidas. Así se produjo el escándalo del año 2002, en que La Disputada declaró durante más de veinte años que tenía pérdidas cada año y sin embargo había tenido beneficios, pero tenía que pagar las deudas inventadas. Y fue vendida en 1.300 millones de dólares. Escándalo que produjo una atención en la opinión pública que se ha manifestado a través del apoyo que ha tenido de la idea del royalty. Frente a eso, Lagos vio que no podía seguir oponiéndose al royalty como se opuso en los años 2002-2003 y principio del 2004. Entonces, en los últimos meses, dio un viraje y se declaró partidario del royalty, pero hicieron un proyecto que innecesariamente consideraron que era para agregar en la ley orgánica constitucional de concesiones mineras, lo que debía tener un quórum, con lo cual el número de diputados y senadores era mucho mayor que cincuenta más uno. En circunstancias que el royalty podía fijarse jurídicamente por ley ordinaria. Por lo tanto, cuando lo perdieron tenían que tener presupuestado que no iban a contar con los votos de la oposición ni con la opinión del empresariado. O sea, ganaron crédito frente a la opinión pública como que hizo la prueba y frente a los inversionistas norteamericanos como cumpliendo su palabra. Y además de eso tienen una yapa, puesto que el próximo año el gobierno puede presentar un proyecto equivalente, y eso en plena campaña presidencial. ¡Lo que es una cochinada, esas cosas no se hacen! ¡No es moral!.

En otro plano, una de las mayores críticas que se le hace a los gobiernos de la Concertación es su doble discurso en materia de libertad de prensa. Por un lado se comprometen a repartir equitativamente el avisaje estatal pero en la práctica todo va a El Mercurio y Copesa. Incluso la mayoría de los medios que lucharon contra la tiranía desaparecieron por falta de recursos y al gobierno nada le importó.

Mire, el señor Eduardo Tironi, ¡sociólogo de palacio!, personaje que también considero nefasto en Chile, ha estado constantemente como ideólogo y publicista, defendiendo las posiciones del gobierno. Y él, dentro del gobierno, defendió que la Concertación no tenía necesidad, del noventa en adelante, de contar con medios de comunicación imparciales -que podían ser, por lo tanto, críticos de la Concertación- como eran los que desaparecieron, la mayor parte de ellos. Entonces, en esto que no es una democracia y menos una democracia representativa, estos señores que proclaman la libertad para todo en realidad operan contra la libertad de los medios independientes, imparciales y críticos de una manera sucia, grosera y fea. Para mí, el rol de los chilenos letrados, que llaman intelectuales, debe ser el de hacer las críticas de las realidades del poder, en primer lugar, que es lo que impera en un país, y no sólo del poder del Estado, sino que también del tremendo poder, incluso superior, del empresariado extranjero y el de los Estados Unidos, que desde la entrada en vigencia del tratado de libre comercio ha transformado a Chile en un enclave norteamericano en América del Sur. Enclave que ha hecho perder al país su soberanía e independencia nacional, y que ha quebrado la historia de Chile en que desde el siglo XVI se quiso crear una nación nueva y autónoma. Y desde el siglo XIX se fundó un Estado que trataba o quería ser civilizado, al estilo europeo, y que de alguna manera más o menos civilizada, con altos y bajos, lo logró durante 140 años. Todo eso lo destruyó la dictadura y no se restauró desde 1990 hasta el día de hoy.

 

FALSOS CRISTIANOS

Usted ha escrito varias cartas, entre ellas "Carta abierta a Agustín Edwards". ¿Qué opinión le merece que este señor, que complotó en los Estados Unidos para derrocar al gobierno de Salvador Allende, incluso recibiendo dinero, hoy encabece la institución llamada "Paz ciudadana" y aparezca dando lecciones de democracia y patriotismo?.

¡Me parece un chiste!, sino fuera tan trágico. ¡Es una tragedia!. Una tragedia en que los responsables nombrados son impunes y aparecen como personajes nacionales. Y efectivamente ejercen mucho poder a través de los medios de comunicación masivos. Y también con iniciativas como la Paz Ciudadana. De hecho han cooperado con los gobiernos y el empresariado para que en Chile cada día sea más agudo este sistema ideológico. ¡Anticristiano!, que es el neoliberalismo capitalista de mercado. ¡Totalmente anticristiano!, y sin embargo funciona con estos de la derecha sobre todo, que se declaran tan católicos, tan buenos, tan cristianos, tan amables y tan generosos. Pero es un sistema completamente anticristiano porque perjudica a los seres humanos. Y esto en Chile es con exceso, lo que ha hecho que existan en el país unas diferencias inaceptables, unas de las más grandes entre los que reciben más –que son una minoría ínfima- y los que reciben menos y que están en la indigencia y la extrema pobreza. ¡Claro, se felicitan porque algunos de la indigencia han pasado a la extrema pobreza, como si fuera para celebrar!

En las "Críticas de Chile" escribió que: "La dictadura no fue un error/ tiene apellidos,/ como colas de rata o lagartija,/ y su elenco de honor para asesinos/ los regocija todavía". Considerando esto ¿Piensa que alguna vez habrá reconciliación en este país?.

Tengo la esperanza de que Chile sea un país civilizado como se pretende. Tengo la esperanza. ¡No me hago ilusiones, tengo la esperanza!. Podría decirle que tengo la esperanza incluso desde el punto de vista religioso, que hay que tener fe, esperanza y caridad. Ahora, quienes tienen la responsabilidad de modificar esto muy a fondo son las nuevas generaciones. Está probado que no son las generaciones que han mandado en Chile, personas de mediana edad, y aún de ancianos, y que siguen interviniendo en política como el señor Aylwin, que ya debería estar encerrado en su casa preparándose para morir, los que van a solucionar esto. Y como dijo el padre Hurtado, es la justicia la que debe dominar finalmente.

ALEJANDRO LAVQUEN