EL PODER DE LA UDI

(Entrevista a María Olivia Mönckeberg)

 

 

Por Alejandro Lavquén

Publicada en revista Punto Final nº 889/ diciembre 07 de 2017

 

La periodista María Olivia Mönckeberg (Santiago, 1944) acaba de publicar El poder de la UDI (Debate, 380 pág.). Antes había publicado varios libros muy bien recibidos por el público, entre ellos: El saqueo de los grupos económicos al Estado de Chile (2001), El imperio del Opus Dei en Chile (2003), El negocio de las universidades en Chile (2007), Los magnates de la prensa (2009), Karadima: El señor de los infiernos (2011) y La máquina para defraudar. Los casos Penta y Soquimich (2015).

María Olivia Mönckeberg ha recibido reconocimientos nacionales e internacionales y en 2009 le fue concedido el Premio Nacional de Periodismo. En la actualidad es directora del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI) y coordinadora del Diplomado de Periodismo de Investigación de dicha casa de estudios. También ha trabajado en diarios y en revistas.

 

¿Habría existido la UDI, en su formato ideológico, sin la participación de Jaime Guzmán?

En la cabeza de Jaime Guzmán estuvo el diseño del gremialismo como lo hemos conocido. Pienso en el fondo, porque uno nunca puede saber. A lo mejor habría existido otra cosa, otro movimiento, pero tal como lo hemos conocido y como derivó ese gremialismo en el partido que es la UDI, yo creo que no. Jaime Guzmán fundó dentro de la Universidad Católica, dentro de la Facultad de Derecho, un movimiento que apelaba al apoliticismo. Así nació el gremialismo, por eso lo llamaban gremialismo y por eso se sigue llamando así, en el sentido de que hablaba que los estudiantes tenían que ir a la universidad solo a estudiar.

Sin embargo, en paralelo, él iba dándole forma a un pensamiento, y luego a una institucionalidad, que pretendía, y en cierto modo lo ha logrado, ponerle fin, y ojalá de forma definitiva, a lo que se había generado en materia de cambios fundamentales en lo social, político, y económico, para que no volvieran a repetirse. Es decir, el gremialismo nace en un momento en que dentro de la Universidad Católica y en las universidades en general, se proponían cambios sociales. Es interesante pensar en aquel movimiento reformista de la Universidad Católica que fue anterior, incluso, a las reformas y al movimiento de mayo del ’68 en Francia. Este movimiento había partido en los 60 y culmina con la reforma que encarna primero Miguel Ángel Solar como presidente la la FEUC y luego lleva a Fernando Castillo Velasco a la rectoría de la Universidad Católica. Eso pasaba dentro de la universidad, y era absolutamente inconfortable, molesto, incómodo. Provocaba rechazo a Jaime Guzmán y a sus amigos de la Facultad de Derecho.

En el país teníamos el gobierno de Eduardo Frei Montalva, que estaba realizando la reforma agraria, la sindicalización campesina. Venían reformas educacionales que ampliaban la educación, reformas que después se materializaron y que ampliaban el derecho a voto hasta para los analfabetos. Entonces, en ese contexto es que Jaime Guzmán, el joven conservador que había sido franquista, que admiraba a Francisco Franco, el dictador de España, va dándole forma a una nueva manera de enfrentarse a sus opositores, en un momento en que la derecha política estaba en el suelo.

 

SALVAVIDAS DE LA DERECHA

 

Da la impresión que, en el momento de surgir el gremialismo, la República, por decirlo de alguna manera, estaba tambaleando, y la Izquierda iba en aumento, entonces Guzmán planifica reapoderarse del país. ¿Podría plantearse de esa manera?

El no se autodenominaba salvador, pero sin embargo ejercía como tal. Era bien curioso el tipo de liderazgo que tenía. Era algo muy mesiánico. Su mirada que, en un comienzo, no la denominaba política yo creo que era profundamente política. Además era un hombre de un catolicismo tradicional extremo. Hablaba mucho de religión con los amigos y discípulos, y hablo de discípulos, porque lo miraban como un maestro. El fue panelista en A esta hora se improvisa, programa de debate político del Canal 13, que era de la Universidad Católica. En ese minuto estaba recién nacida la televisión universitaria y él llega a ese espacio durante el gobierno de la Unidad Popular siendo un portavoz de la derecha. Además de intervenir en televisión y en radio, escribía en la Revista PEC y en la revista de Fiducia, que fue dirigida por Pablo Rodríguez Grez. Luego se separó de Fiducia y en PEC siguió escribiendo con su nombre y con seudónimo, según han detectado algunos historiadores.

 

El planteó abiertamente que el gobierno de Salvador Allende debía ser intervenido por las Fuerzas Armadas.

Eso lo dijo y lo escribió. Hay una parte en el libro donde cito, por ejemplo, una intervención de él que es muy simbólica en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. Junto a Emilio Larraín. Eso fue en la víspera del golpe. Pero antes hubo varias intervenciones sobre lo mismo. En mi libro recojo bastante de eso, por ejemplo las impresiones de Carlos Ruiz Schneider, profesor de filosofía de la U. de Chile, que ve a Jaime Guzmán como uno de los grandes impulsores del golpe militar.

 

¿El poder de quienes fundarían la UDI, comienza a gestarse tras el golpe de Estado?

Claro. Está la declaración de principios de la junta, Guzmán es uno de los autores principales o el principal. Llegó a ser de confianza de Pinochet. Da contenido al discurso de los golpistas, se puede ver en las actas de gobierno. Lo otro, que es algo muy importante para lo que va a ser la creación de su futuro movimiento es que plantea la idea de la creación de la Secretaría Nacional de la Juventud. Dentro de una instancia que no era ministerio hasta ese momento que era la Secretaría General de Gobierno. Eso genera la Secretaría Nacional de la Juventud, la Secretaría General de los gremios, la Secretaría Nacional de la Mujer y lo que llega a ser la DINACO para manejar los medios de comunicación, o sea la Dirección Nacional de Comunicación. En la Secretaria Nacional de la Juventud pone gente de su total confianza.

 

Que con el tiempo pasaron a ser los dirigentes más importantes de la UDI.

Así es, los fundadores. El primero fue Sergio Gutiérrez Irarrázaval, que venía de la Escuela de Derecho de la Católica. Después vinieron varios que fueron ex presidentes de la FEUC. Todos están en ese ámbito. También va instalando a generaciones más jóvenes en comisiones. Quizás no era tan evidente. Otros llegaron a ser ministros, como Miguel Ángel Poduje, que antes había sido asesor del Ejército. Entonces, se van generando redes muy fuertes e influyentes. Llegaron a lograr la nominación de Sergio Fernández Fernández, que no era gremialista, como ministro del Interior. Pasa a ser muy cercano a Jaime Guzmán. Incluso fue contralor para poder legitimar el plebiscito totalmente fraudulento de fines de los 70. Empiezan a surgir personajes importantes, uno que para mí es clave, fue Miguel Kast, que hace la síntesis entre gremialismo y Chicago Boys. Kast era un tipo inteligente, varias veces me tocó entrevistarlo. Tenía un sentido político, proselitista, en una doble dimensión, de tener huestes. Fue él quien distribuyó cargos en las facultades de Economía de las universidades, como estaban intervenidas era fácil hacerlo. Así se fue tejiendo la red donde se generaban las ideas del modelo que en ese minuto llamábamos economía de mercado, y no economía neoliberal como ahora. Fueron asegurando la vigencia de lo que era su proyecto.

 

LA UDI EN DEMOCRACIA

 

Tras el plebiscito de 1988, y durante los gobiernos de la Concertación la UDI sigue manteniendo el mismo poder

La consolidación entre la UDI y Chicago Boys fue tremendamente importante. Hay un capítulo del libro donde analizo la revista Realidad que era la revista que ellos hacían y donde hay esa mirada de gremialistas y economistas. Circuló entre el año 79 y 83. Y en el último número anuncian la creación de la UDI, que nació en el 1983, el año en que muere Miguel Kast. Entremedio hicieron algo que es muy importante. Plantearon el tema de la UDI popular, que no es un simple eslogan, es una realidad. Incluso en sectores que se podría pensar que son de izquierda hay votantes de la UDI. Pasaron muchas cosas entremedio, no es que se consoliden antes del 90 ó 91. Luego vino el asesinato de Guzmán que de alguna manera también los potenció, porque como tenían ese sentido tremendamente mesiánico se generó un culto a Jaime Guzmán que potenció a la UDI.

La Fundación Jaime Guzmán hoy es un eje de poder muy importante, tanto en el aspecto de las ideas como en el aspecto material. Y hay cosas simbólicas. Por ejemplo, la fundación es la dueña de la casa de la UDI. Potenciaron el legado de Guzmán, y simultáneamente decidieron que tenían que salir de su cuna de la Universidad Católica. Se deciden ir a buscar adeptos en los barrios populares, ahí Pablo Longueira fue clave, lo mismo que Luis Cordero Barrera que luego se retiró en el 2008, pero sigue siendo gremialista y hoy es un empresario que está de presidente en la Universidad San Sebastián.

 

La familia Kast aparece como determinante en la institucionalidad UDI. Hoy José Antonio Kast es candidato presidencial, a pesar de que su familia está vinculada a violaciones de derechos humanos y es un férreo defensor de la dictadura. El renunció a la UDI, ¿qué pasa con eso?   

Acá hay que tener los ojos abiertos para poder saber interpretarlo. El tema de los Kast es curioso, su historia está en el libro de Javier Rebolledo A la sombra de los cuervos (Ceibo). Como te decía, Miguel Kast fue un tipo muy inteligente y estaba vinculado a Jaime Guzmán. Ahora, cuando José Antonio, que es el hermano menor de Miguel, se va de la UDI, con él se va Javier Leturia que fue presidente de la FEUC el año 73, desde donde propiciaba el golpe. Es llamativo lo que ocurre, porque él dice tener a Jaime Guzmán como su gran maestro y líder. Ellos sienten que tienen el legado de Jaime Guzmán y se siguen sintiendo gremialistas aún sin militar en la UDI. Hay otro dato curioso. En la Fundación Jaime Guzmán, que hoy la preside Jovino Novoa, en el directorio todavía permanece  José Antonio Kast. Ellos siguen siendo gremialistas. Lo que pasa es que la UDI es el partido instrumental del gremialismo.

Ellos dicen que son la UDI verdadera, y lo dice cada semana en El Mercurio Gonzalo Rojas. Otros dicen, por ejemplo Luis Cordero, que creen que la UDI perdió el norte al buscar más cantidad que calidad. Esa es una crítica que, podríamos decirlo, le hacen desde la extrema derecha a la UDI. Hay gente que cree que podría haber una estrategia y que estaría de acuerdo José Antonio Kast con Sebastián Piñera en el sentido de que a Piñera no lo crean tan de derecha. Pero también existe una decisión potencial que tiene que ver con las pugnas internas que han tenido y con un sentido, podría entenderse, más rupturista con la gente de Jaime Bellolio. El otro día leí una entrevista a Jaime Bellolio en que no descarta la posibilidad de dejar la UDI, que hoy está dirigida por Jacqueline van Rysselberghe (súper numeraria del OPUS DEI), que representa la posición apoyada por Juan Antonio Coloma y Jovino Novoa.

 

El gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014), que se autoproclamaba de excelencia, terminó con una lista de ministros y funcionarios procesados o imputados por la justicia, la mayoría pertenecientes a la UDI, como Jovino Novoa.

Novoa está reformalizado. Fíjate que el caso lo habían tomado por lo de Soquimich, pero después han salido otras situaciones tanto en cohecho como en boletas, y también aparecen esas empresas de papel de la UDI, la COPRA, que a mí me venía apareciendo en varios libros anteriores por el tema de las universidades, está muy enredado Pablo Longueira. También está, entre otros, el caso de Pablo Wagner. Y en el tema del litio queda aún mucho por saber. Nadie puede asegurar que en un futuro gobierno de derecha no vuelva pasar lo mismo.

 

PIÑERA Y LA UDI

 

¿Cómo ve la relación entre Piñera y la UDI, teniendo en cuenta los casos de corrupción?

Santiago Valdés, mano derecha de Sebastián Piñera está siendo formalizado. Piñera mismo ha estado vinculado al tema de las platas políticas, sin contar lo de Exalmar, caso por el cual se declara inocente. El trata de imponer la idea de que mientras la justicia no se pronuncie no los afecta. Mira para el costado y evita cuestionar. Dentro de la UDI misma han pasado cosas que llaman la atención. Respecto a los supuestos delitos tributarios, como ellos le dicen, es de todos los días. Insisten en que todos los sectores políticos se financiaban de la misma manera, y con ese cuento de que todos lo hacían, pretenden imponer la idea de que estaba bien. Jovino Novoa, que fue condenado a tres años, y que a pesar que al principio decía que era un tema mediático de los fiscales, reconoció el delito y prefirió eso antes que ir a juicio oral. Ante esto hubo un pronunciamiento del tribunal supremo de la UDI que está constituido por las mismas personas históricamente gremialistas. Y este tribunal supremo tuvo un pronunciamiento dentro de la idea de que esto no es para tanto.

 

¿Qué pasa con la Nueva Mayoría, que pudo haber aplastado políticamente a la UDI pero que no lo han hecho? ¿Hay muchos personajes de la Nueva Mayoría o Concertación que se relacionan con la UDI, como por ejemplo Enrique Correa?

Enrique Correa ha actuado de una manera bastante especial en cuanto a sus asesorías y lobby, y desde luego en el caso de Soquimich hay pagos por cantidades importantes que no estaban contabilizados en la contabilidad de la empresa. El caso Soquimich fue terrible en ese sentido, porque abarcaba el abanico casi completo, no todos, pero muchos personajes importantes se sintieron inhabilitados y de hecho se destacó poco que de todas maneras la UDI era el principal partido financiado por Julio Ponce Lerou, tanto sus dirigentes como su instituto Libertad y Desarrollo. Un caso distinto, que aparentemente fue un aprovechamiento político y no para financiar la política, es el caso CAVAL, es tan brutal lo que significó este caso para la imagen de Bachelet que contribuyó a que se le bajara el perfil a toda la historia de las platas políticas. Sin embargo, en el propio caso CAVAL si uno da una segunda lectura, verá que están muchos UDI, o por lo menos varios, involucrados.  Es más, hasta ahora quien tiene una mayor carga de acusaciones por el fiscal Emiliano Arias y su equipo, es el hijo de Herman Chadwick Piñera, Herman Chadwick Larraín, el primero es UDI y está metido en cuanto directorio hay, y fue parte de los alcaldes designados por Pinochet.

 

En un futuro gobierno de Piñera, ¿cómo ve el rol de la UDI?

No me gusta hablar del futuro, sino de lo que he investigado, donde uno podría entrar mucho más en detalle en sus relaciones económicas y en todos sus ámbitos, como en sus relaciones con las universidades privadas, y eso no se acaba de un día para otro. Vamos a ver qué ocurre en las elecciones. En las municipales, la UDI sacó mayor número de alcaldes. ¿Y qué pasará con las elecciones que vienen? Ahí hay que ver. Si Piñera es presidente desde luego que van a tener poder, y va a tener más poder en la medida que saquen más parlamentarios. Hoy tiene 28 diputados de los más de 120 en total. Dicen los cálculos que deben tener alrededor de 30, si tienen más de eso habrá que ver cómo serán las circunstancias.

También está la relación estrecha con los poderosos grupos económicos. Por ejemplo, pareció en el diario el presidente de Gasco que, al parecer, a través de un twiter expresó que estaba enojado con Piñera porque éste se había referido al voto útil de Kast. Entonces estamos hablando de este tipo de personajes, de empresas potentes. Los bancos, el presidente del BCI, Luis Enrique Yarur, es militante de la UDI y OPUS DEI. Me llamó la atención encontrar más Opus Dei de lo que creía. Porque se les vinculaba más hacia los Legionarios de Cristo, y encontré a varios con relaciones cercanas al OPUS DEI en territorios económicos. La UDI además de haber hecho esta síntesis entre los Chicago y el gremialismo, logrando instalar el actual modelo económico y social penetró en la base social, disputándole ese territorio a la izquierda. Han logrado imponer una cultura individualista, algunos hablan de la cultura del mall, y a lo mejor todo eso tiene que ver con el desgano de ir a votar.